Cuida tu figura y apúntate a la piña

La piña ofrece importantes beneficios que te ayudarán a controlar tu peso. Te proponemos diferentes formas de tomarla para que no te aburras.

La piña es una fruta que normalmente gusta a todo el mundo. Es dulce, aromática y jugosa, se puede encontrar en los supermercados y fruterías durante todo el año y su precio es totalmente asequible, sea cual sea tu economía. No estamos hablando de caros y lujosos suplementos, sino de una fruta de lo más corriente.

Pero atesora dos importantísimas propiedades para cuidar tu cuerpo: ayuda a bajar de peso y tiene poderosas propiedades antioxidantes.

Sus propiedades diuréticas también te ayudarán a combatir la celulitis, y su efecto antioxidante ayudará a retardar los efectos de la edad, no sólo para preservar una mejor piel sino que todo tu cuerpo se beneficiará de mantenerse más joven y sano.

Si sufres de trastornos del aparato digestivo (como intestino irritable o cándidas intestinales), la piña tiene que ser uno de tus alimentos de cabecera ya que es una excelente purificadora del tubo digestivo y ayuda a eliminar las bacterias nocivas.

Además, en términos dietéticos, es baja en calorías (aproximadamente 50 calorías por 100 gramos de piña fresca) y es rica en fibra, potasio y vitamina C, por lo que es una de las frutas más sanas que puedes tomar. Y es muy saciante, por lo que te ayudará a controlar tus impulsos de comer.

La puedes tomar en el desayuno, entre horas, después de las comidas (ayuda a la digestión por lo que se reducen los síntomas de pesadez de estómago y acidez), o incluso en las comidas. Así que, ¡no tienes excusa para evitarla!

Pero, aunque sea deliciosa, a la larga aburre si la tomas siempre de la misma manera, así que te proponemos algunas ideas para que puedas ir variando.

Para el desayuno o merienda

Puedes tomar la piña ‘tal cual’ o en macedonia con otras frutas de estación, cortándola en rodajas y luego, si quieres, en dados. Para aprovecharla mejor, te recomendamos una vez que cortes la rodaja, procedas a cortar la corteza introduciendo el cuchillo por el exterior y rodeándola hasta llegar al otro extremo.

Prueba un delicioso y energético batido con una rodaja de piña cortada en dados (aproximadamente dos dedos de ancho; si el centro está tierno, añádelo también, ya que es donde se encuentra la mayor concentración de antioxidantes), un plátano, un vaso de leche de coco (puedes encontrarla fácilmente en grandes superficies y supermercados chinos), una taza de té verde frío y si quieres, le puedes añadir hielo. Lo metes todo en la batidora o robot de cocina y, ¡ya está!

Si es para el desayuno, lo puedes combinar con cereales o dos tostadas integrales con el acompañamiento de tu preferencia.

Para la comida o la cena

La piña a la plancha es exquisita y acompaña infinidad de platos. Puedes unirla a tus recetas de arroz en blanco, filetes y huevos a la plancha, tortillas… simplemente, corta una rodaja, quítale la corteza, a la plancha vuelta y vuelta un minuto de cada lado, ¡y listo!

Si te apetece algo como para una cena ligera o un snack de fin de semana, puedes utilizar la piña en dados y hacer mini brochetas con daditos de queso o pavo utilizando un palillo. De la misma manera, puedes utilizar brochetas largas para acompañar carnes o gambas, por ejemplo.

En ensaladas resulta muy jugosa y le da un toque diferente, por lo que no dudes en añadirla. Eso sí, no combina muy bien con cebolla, huevo o encurtidos. Con tomate, puede resultar un poquito ácida al paladar, por lo que intenta evitar este ingrediente, o pasa unos tomatitos cherry a la plancha con una gotita de aceite y déjalos enfriar; añadirá un toque diferente y más dulzón.

Autor: Eva Llorca

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