¿Cuándo es mejor operarse el pecho después del embarazo?

 

Operarse el pecho después del embarazo: ¿Cuándo es el mejor momento?

 

Como podemos comprobar, durante todo el desarrollo del embarazo, la mama se prepara para la lactancia, aumentando el tamaño de la glándula, la piel y la areola.

Una vez que la madre da a luz, el aumento se mantiene mientras que dure la lactancia.

Siendo imposible predecir cuánto va a crecer durante este proceso.

 

Los especialistas siempre recomiendan el uso de cremas antiestrías para que no se rompa la dermis cutánea mientras dure este aumento del volumen de la glándula mamaria.

Una vez que se deja la lactancia, la mama empieza a recuperar su volumen previo al embarazo.

 

El único problema estético al que nos enfrentamos en ese momento es que los ligamentos y la piel que se han estirado no se recuperan con la misma facilidad que la glándula.

Estéticamente, podemos decir que la mama presenta un aspecto de vacío tras el embarazo y la lactancia.

 

 

 

 

 

 

El cirujano plástico de Aumento pecho Madrid recomienda esperar entre cuatro meses y un año tras el parto hasta que la mama vuelva a su forma para poder conseguir mejores resultados, sabiendo exactamente cuanto tejido y piel sobra.

 

Si se da lactancia materna, entonces los tiempos de espera se habrán de calcular a partir de que esta termine.

Cuanto más tiempo esperemos, mejores resultados podremos conseguir con la cirugía plástica aplicada.

Pues la mama ya habrá recuperado totalmente el aspecto en el que va a quedar.

 

 

¿Qué puede hacer para mejorar la mama tras el parto?

La mama, tras el parto y la lactancia, nunca volverá a ser la misma.

Del mismo modo que la que creemos a partir de la cirugía plástica tampoco lo será.

 

Ya que la apariencia externa y la anatomía interna han cambiado sustancialmente, presentando, como hemos comentado, una distensión de ligamentos y un exceso de piel.

 

Hay casos en los que la mama presenta pseudoptosis, que es cuando la areola mantiene una buena posición por encima del surco submamario.

En este caso basta con un implante para conseguir un aumento de mamas y que estas no presenten ese aspecto vacío, subiendo ligeramente de volumen.

 

También existe una alternativa al implante que consiste en infiltrar tejido adiposo para rellenar el polo superior.

Esta intervención a veces resulta muy ventajosa porque los cambios post embarazo incluyen acumulación de grasas.

Con lo que una de las intervenciones más demandadas es la liposucción, normalmente de abdomen y caderas, y esta grasa sobrante puede utilizarse para aumentar el volumen de la mama.

 

 

En ocasiones la mujer tiene un volumen adecuado y no quiere aumentarlo, entonces la intervención que se realiza se conoce en cirugía plástica como mastopexia periareolar.

Esta intervención consiste en ajustar la piel al volumen que tenemos, solo quitando de alrededor de la areola.

 

 

 

 

 

Existen otros casos, en cambio, en los que la areola queda mirando hacia abajo, por debajo del nivel del surco (ptosis II y III).

En este caso, la única opción es quitar piel y proceder a ajustar la glándula, quedando dos cicatrices, una alrededor de la areola y otra vertical o en T (mastopexia).

 

En ocasiones, se quita parte de la glándula del polo inferior y se implanta una prótesis pequeña con el fin de empujar la glándula para que rellene el polo superior.

Restableciendo la forma natural del pecho previa al embarazo y a la lactancia.

 

Dar la lactancia reporta muchos beneficios tanto a la madre como al bebé, y en contra de lo que se venía pensado anteriormente, en la actualidad, ha quedado demostrado que la lactancia no empeora el resultado estético final del pecho.

 

Es el propio embarazo, y un mayor número de ellos, lo que produce más riesgos de caída del pecho y pérdida de volumen.

También es decisivo la predisposición genética de cada mujer lo que pueda favorecer que el pecho se caiga, que pierda volumen y que finalmente empeore su resultado estético.

Pero no el hecho de alimentar de esta forma tan natural al bebé, aun cuando esta práctica se alarga en el tiempo.

 

Por este motivo, dar el pecho o no al bebé debe ser una decisión que se tome en base a otras consideraciones, pero nunca por un miedo a que el pecho nos va a quedar peor, estéticamente hablando.

Así que salvo consideraciones médicas, lo más recomendable es dar de mamar a nuestros hijos y posteriormente someterse a la cirugía estética si queremos mejorar su aspecto y volver a sentirnos más atractivas.

 

 

 

 

Imágenes: pixabay

 

Autor: Andrea Pascual

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