¿Cómo lograr el reparto equitativo de las tareas domésticas?

Uno de los avances más importantes hacia la igualdad entre hombres y mujeres ha sido la incorporación de la mujer al mercado laboral. Pero las tareas domésticas y familiares siguen recayendo, por unas u otras circunstancias, mayoritariamente sobre nosotras, aunque tengamos también un trabajo remunerado fuera de casa.

Una de las soluciones a esta situación es la corresponsabilidad en el ámbito doméstico. Es cierto que si se comparten las tareas, se lleva mucho mejor y el vínculo entre la pareja se fortalece.

Recientemente se ha dado a conocer un estudio realizado por Ipsos y Mapa-Spontex que analiza los hábitos y el reparto de trabajos en casa entre ambos sexos. Según desvela la investigación, que ha recogido datos en cuatro países europeos (España, Francia, Reino Unido e Italia), el reparto de las tareas domésticas es motivo de discusión en una de cada dos parejas (el 47%).

Si bien es cierto que en los últimos años se ha logrado una importante mejora en el reparto de responsabilidades domésticas y familiares, aunque, en el caso de la mujer, la incorporación al trabajo remunerado no se acompaña de una disminución proporcional en la dedicación a las tareas del hogar.

Según indica este estudio, las tareas domésticas que más evitan realizar los hombres son planchar (el 73% se niega a hacerlo) y limpiar el baño (67%), seguidas muy de cerca por cambiar las sábanas (61%) y fregar el suelo (59%). Por el contrario, las tareas más comunes entre ellos son cocinar (56%), hacer la compra (67%) y sacar la basura (74%).

La investigación también analiza las excusas que utilizan los hombres para eludir las tareas domésticas: El principal argumento es la adulación al trabajo que realiza la mujer, con frases como ‘a mí me sale peor que a ti’ (en un 44% de los casos); mientras que otros alegan a la falta de tiempo (39%) o su falta de competencia (37%).

Es cierto que la convivencia en pareja y el nacimiento de los hijos son factores que, por lo general, elevan las exigencias a cargo de las mujeres, generando grandes desigualdades. Por ello, es lógico que las mujeres pospongan indefinidamente la maternidad, un fenómeno que en España conlleva una de las tasas de fecundidad más bajas de Europa.

Por otra parte, un ejemplo de lo lejos que están algunos hombres de asumir la corresponsabilidad es su visión de que ‘ayudan en casa’, aunque esta frase también la he oído alguna vez en boca de alguna mujer, por lo que os invito a que reflexionemos sobre este asunto.

Se trata, sin duda, de una cuestión cultural, frente a la cual debemos luchar a través de la educación, tratando de evitar, por ejemplo, la perpetuación de los estereotipos de género, es decir las características que tradicionalmente se nos han asignado a cada sexo por el hecho de ser hombres o mujeres. En la sociedad es muy común encontrar aún estereotipos para cada uno de lo sexos.

Por otra parte, hace tiempo que se detectó la falta de corresponsabilidad masculina como un obstáculo para la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el ámbito laboral. Por ello, cada vez se van adoptando propuestas políticas y legales dirigidas a favorecer un reparto igualitario, aunque queda mucho por hacer.

Sin embargo, frente al modelo tradicional, cada vez cobra más fuerza el concepto de una nueva masculinidad, basado en roles compartidos en el ámbito doméstico y familiar, y en la superación de barreras, estereotipos y normas sociales.

Según expresan algunos hombres, la corresponsabilidad debe ser la opción personal de aquellos que quieran mejorar en su desarrollo personal y profesional, en la exteriorización de sus emociones, y en la participación en una relación profunda con los demás.

Evidentemente con este nuevo modelo los hombres pierden poder y privilegios, pero, como algunos reconocen, ‘es una cuestión de justicia social, llevamos miles de años sometiendo a las mujeres. Sólo hay que abrir un periódico y ver la cantidad de casos de violencia de género que aparecen en los medios de comunicación, o las diferencias salariales que todavía persisten entre hombres y mujeres. Por tanto, ya va siendo hora de que uno de los mayores logros de la sociedad occidental, la democracia, llegue a la familia y a las relaciones entre mujeres y hombres’.

Si bien es cierto que es importante esta toma de conciencia por parte de algunos hombres, anclados aún en valores sexistas, también es necesario que a nivel institucional se tome mayor conciencia sobre este asunto, y que se adopten más iniciativas que fomenten la corresponsabilidad e impulsen un reparto igualitario en el hogar.

Pero no olvidemos que se trata de un problema social cuya solución nos incumbe a todos y a todas.

Autor: Amparo Suay

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4 Comentarios

  1. Pues mira te equivocas bonita, si tuvieras dos dedos de frente leerías el titulo y te darías cuenta que tengo razón. Y no caigas en la fácil tarea de malmeter porque sean hombres, a ver si pensamos antes de hablar que nos zancadilleamos nosotras solas.

  2. Creo que el reportaje es suficientemente explícito, Seguro que sois hombres, os cuesta entender …

  3. Estoy de acuerdo con el comentario anterior.

  4. El título es un chiste. Dice la palabra cómo pero después sólo describe la situación.

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