Cómo aliviar los dolores de espalda durante la regla

Habrás notado en muchas ocasiones que sufres dolores de espalda sin que puedas asociarlos a una causa concreta. Ni has levantado un peso extremo, ni has mantenido posturas incorrectas en los últimos días. Tampoco te encuentras estresada ni has tenido una caída o pequeño accidente doméstico . Entonces, ¿ dónde se encuentra la raíz del problema?

Sencillo: estás a punto de cumplir con el ciclo menstrual si es que no estás ya en él, y la regla afecta a nuestra espalda. Es posible que no te hayas dado cuenta hasta que la molestia se convierte en crónica o recurrente.

¿Por qué ocurre? Los dolores en la espalda se deben a la relación anatómica entre el hueso sacro y el útero. Este último órgano se contrae y los músculos padecen un momentáneo suministro de oxígeno. El dolor es un reflejo víscero somático. Para que me entendáis mejor: aunque el problema ocurra en un lugar de nuestro cuerpo , se refleja en otro. El ejemplo característico es el dolor intenso que surge en el brazo izquierdo cuando estamos a punto de sufrir una parada cardíaca.

La peor de las situaciones se da cuando ‘esos días’ provocan cuadros múltiples de dolor: la parte baja del abdomen, las ingles, las lumbares y hasta las dorsales. A mi consulta acuden con regularidad chicas de entre 20 y 30 años con cuadros agudos de dolor. La solución quiropráctica pasa por ajustar y estimular los nervios que alimentan al útero.

Si me preguntáis por otros remedios, cada mujer es diferente y, por lo tanto deberá buscar herramientas que la reconforten. Aunque parezca una expresión de Perogrullo, no está de más recordarlo, cuando se aplican tratamientos generalizados para los mismos problemas de salud en individuos muy diferentes. En especial, en este caso, en el que no hablamos de una patología, de una enfermedad, sino de un problema funcional, que desaparece con su origen: la dismenorrea.

El calor alivia, está recomendado como terapia , pero, insisto, hay mujeres a las que no les funciona como solución.

En cuanto a si debemos o practicar deporte y si hacerlo nos va a hacer sentir mejor o peor, cada paciente debe escuchar a su cuerpo y tomar sus propias decisiones: ¿Puedo realizar este tipo de ejercicio? ¿Me voy a sentir mejor?

La respuesta debe ser coherente. No vale morirse de ganas de reposar, tomarse un analgésico y correr después veinte kilómetros. No pasa nada por descansar unos días, sobre todo, si son tan dolorosos.

Ata Pouramini

*Ata Pouramini es autor del libro Tú eres tu medicina. Es Doctor en Quiropráctica y posee en Valencia una de las consultas más importantes del mundo . Licenciado en Ciencias Humanas, es experto en nutrición y orientador en salud.

Autor: Ata Pouramini

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