¿Cómo afecta el miedo a tu cuerpo?

El miedo activa las funciones de emergencia y adrenalina y nos prepara para afrontar cualquier peligro. También se puede definir como una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

En su mayor parte es aprendido y los temores se desarrollan por asociación a medida que nos vamos haciendo mayores. Debemos tener en cuenta que el miedo es una conducta que nos ha permitido sobrevivir a depredadores o desastres naturales. El miedo es fundamental para nuestra supervivencia.

 

 

¿Cómo afecta el miedo a nuestro cuerpo?

Reacciones que nuestro cuerpo experimenta o puede experimentar ante el miedo:

  • Sudoración
  • Taquicardia
  • Temblores
  • Pérdida de control sobre la conducta

El sistema nervioso simpático está activado por el hipotálamo y desata una reacción en cadena. La presión arterial y la frecuencia de los latidos del corazón aumenta por las hormonas del estrés y el sistema endocrino ayuda a poner el sistema circulatorio a gran velocidad.

 

 

No siempre es malo sentir miedo

Muchas personas buscan el peligro, sentir emociones nuevas o poco comunes en su día a día. Como ejemplo, los aficionados a los deportes extremos o las personas que disfrutan de la adrenalina ante el peligro. Estas personas buscan experimentar emociones intensas, cargas de adrenalina que los hace sentir vivos y, en ocasiones, invencibles.

Sin embargo, otras personas interpretan estas reacciones físicas desencadenas por el miedo como algo negativo. Lo asocian a algo que puede poner en peligro su vida, lo cual potencia aún más su sensación de miedo. En la mayoría de ocasiones, este miedo es imaginario e interpretado como más perjudicial de lo que realmente es.

Tu cuerpo y el estrés

Tu cuerpo recibe señales de peligro y se activa. Aunque no es capaz de interpretar si el peligro es real o no, se activa ante el miedo.
Ese sistema se sobrecarga por el gran nivel de estrés que genera y no encuentra recursos para recuperar el equilibrio. Esta intensa sensación puede concluir en el primer ataque de pánico, que generalmente se produce por acumulación de estrés. El organismo experimenta periodos de tensión y expansión. ¿Nuestra recomendación? Debes optar por descansar cuando sientas esta acumulación de estrés y negatividad.

¡Recuerda!

Es importante que consigas distinguir entre los miedos reales de los irreales. No agobiarte ante situaciones que todavía no han ocurrido y sólo están sucediendo en tu mente. Descansa y si no lo logras, lo mejor es acudir a un especialista.

Imágenes: Pinterest

Autor: Virginia Bruno

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