Claves para una merienda saludable

A lo largo del día, lo más recomendable es hacer cinco comidas que nos ayuden a llegar sin un hambre voraz a la siguiente cita gastronómica.

A pesar de que la más fundamental –y copiosa- es el desayuno, es importante que no perdamos de vista otros tiempos para llenar nuestro estómago de manera saludable.

Además del momento de la comida –que puede ser a las dos o tres de la tarde- y de la cena –recomendable hacerla cuanto antes para hacer la digestión y poder conciliar el sueño-, no hay que dejar pasar el momento del almuerzo y la merienda.

Esta última, concretamente, es de las más olvidadas. ¿Para qué voy a comer algo a media tarde si voy a cenar? Este pensamiento es completamente erróneo, a pesar de ser de lo más común. La cena es el momento en el que más hambre se acumula a lo largo del día, y cuando más tentaciones –en cuanto a grasas- se pueden llegar a tener.

Para conseguir no arrasar con las existencias de la nevera al llegar a casa de noche, apuesta por la merienda. Y para que sea sana y con probabilidades de éxito, apunta los siguientes consejos:

  • Apuesta por la fruta. Una pera, manzana o similar es una propuesta saludable y saciante, al igual que las fresas en verano.
  • Un yogur desnatado, o incluso dos si la comida no ha sido muy excesiva pueden ayudar a mantener el estómago a raya.
  • Los frutos secos de manera controlada son beneficiosos para la salud, y también ayudan a cambiar el ansia

Autor: Marta Marciel

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