Cambiando de hábitos alimenticios cambiarás tu vida

Cuando nos proponemos cambiar de hábitos alimenticios nunca sabemos por dónde empezar y tendemos a ser anárquicos en nuestras acciones. Buscamos la dieta mágica en internet sin plantearnos cómo queremos que sea nuestra alimentación o nos apuntamos al gimnasio sin pensar qué ejercicio nos gusta hacer en realidad.

Para que el proceso de cambio de hábitos alimenticios sea realmente efectivo, debemos pararnos a pensar y plantearnos cuál es nuestro objetivo, para qué lo queremos conseguir y cómo lo vamos a hacer. Una vez planteadas estás cuestiones la clave del éxito reside en un aspecto fundamental: la planificación. Sin ella, es muy difícil el cambio, sobre todo, en los casos de pérdida de peso.

Hacer una revisión de armario y nevera, realizar la lista de la compra, un dietario, una planificación de tus menús semanales, tener en cuenta tus reuniones sociales o establecer un calendario deportivo son algunas de las pautas a seguir. No dejar nada a la improvisación, pasar del desorden al orden es básico para evitar situaciones de frustración, estrés y desmotivación. Para que durante el proceso no se pierda la fuerza de voluntad es importante desarrollar un deseo sincero de logro y confiar en uno mismo. Esto marcará la diferencia entre una verdadera meta o un vago deseo.

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A lo largo del proceso de cambio es normal que vayan surgiendo problemas, barreras o pensamientos saboteadores. El dilema más habitual que me han planteado algunos clientes en las sesiones de coaching nutricional es cómo no saltarse la dieta en reuniones sociales o salidas al restaurante. Las claves fundamentales para no caer en la tentación o no dejarte llevar por la situación social son:

  • Elegir bien el restaurante:  Utilizamos las salidas al restaurante muchas veces como la excusa para ponernos “ciegos” y elegimos restaurantes de comida rápida y comida basura. Elige un buen restaurante mediterráneo, de cocina de mercado, creativo o exótico que tenga opciones más saludables en la carta que un fast food.
  • Sigue un horario: No te saltes tus horas de comida aunque salgas fuera. Si llevas más horas sin comer de las que tu cuerpo está acostumbrado tendrás más ansiedad o nerviosismo a la hora de comer y cortarás tu regularidad.
  • Evita los aperitivos: En muchos restaurantes nos ponen unas aceitunas, un pintxo o unos saladitos para esperar mientras elegimos o esperamos nuestro pedido. Esos aperitivos , normalmente, son altamente calóricos y no aportan nada saludable al menú. ¡Evítalos!.
  • Come despacio: Mastica poco a poco para saciarte antes. Además disfrutarás el doble de lo que hayas elegido. Saborea cada bocado y verás que la comida sabe diferente.
  • Controla las raciones: Cada vez que salimos a comer tenemos la costumbre de comernos todo lo que nos ponen en el plato. Come la misma cantidad que comerías en casa. Si en casa comes una ración de 150 gr de carne, en el restaurante también.
  • Bebe agua . Pide una botella de agua cuando llegues al restaurante. Antes de comer bebe un par de vasos. Te calmará y no comerás con gula.

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  • Evita los fritos y ciertas guarniciones. Las guarniciones muchas veces son las que estropean una elección de menú saludable. Puedes pedir un pollo de corral maravilloso que viene acompañado de unas patatas gratén o un salmón en papillote acompañados de una fritura de verduras aumentando 400 calorías cada plato.
  • Cuidado con las salsas. Al igual que con las guarniciones algunas salsas realizadas con natas, quesos cremosos o exceso de grasa aumenta el valor calórico del plato.
  • Mantén un orden en la elección de los platos. Elige como primero o entrante verduras o ensaladas. Y de segundo prioriza el pescado o los huevos sobre la carne.
  • Comparte el postre. Si no existe una elección baja en calorías como unas fresas o un trozo de piña, comparte el postre con el resto de comensales y pide un café o infusión para cerrar la comida o la cena.
  • Comer algo antes de ir a las comidas familiares o celebraciones. Tomar un pequeño snack saludable un rato antes evitará llegar con hambre y comer por impulso.
  • No te saltes ninguna comida. Si crees que ayunar será mejor para comer más en la tarde y/o noche estás en un error. Ingerirás más comida por la falta previa de alimento y así sí subirás de peso.
  • No picar nunca del centro de la mesa. Es mejor servirse una ración en un plato, de manera que el cerebro controle la cantidad de comida que se está tomando.

Si te planteas un objetivo concreto, planificas tus acciones y sigues estas pautas saludables conseguirás cambiar de hábitos sin ningún problema.

coach nutricional en Madrid

Sandra Tirado es coach personal y nutricional. Es una enamorada del ser humano que busca ayudar a las personas a través del coaching y la nutrición. Para ello, está formada en humanidades, nutrición, coaching e inteligencia emocional y en terapia humanista centrada en la persona de Carl Rogers. Para contactar con Sandra haz click aquí .

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