Cómo preparar las vacaciones para descansar como te mereces

Un año más se acerca el verano y lo hace acompañado de sus pequeños rituales sociales. Uno de los más destacados es el repetirse unos a otros una serie de frases: ¿Cuándo coges vacaciones? ¿Qué vas a hacer en vacaciones? ¿A dónde vas en vacaciones?

Hay una especie de furor en torno a esta época del año. Quienes trabajan y quienes odian su trabajo cuentan las horas, se impacientan, viven este momento con ansia, esperando que  llegue esa anhelada quincena en la que pretenden desconectar de su ajetreada vida laboral y dedicarse a algo que, muchas veces, ni ellos saben bien en qué consiste: descansar. Para otras personas, sobre todo para aquellas con niños pequeños, el furor consiste en ver con temor que se acerca julio y que hay que buscar compañía, vigilancia y entretenimiento para sus hijos.

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Luego están quienes, por diversas razones, no tienen vacaciones y no van a poder disfrutar de ese tótem de nuestra cultura al que se adora pidiendo el milagro de la felicidad. Muchas personas están jubiladas, o en el paro. Para ellas, sobre todo si tienen pocas ocupaciones, no existen ni los lunes ni los viernes, ni el invierno ni el verano, ni las vacaciones ni la vuelta al cole. Su vida se parece a un calendario continuo en el que todos los días tienen el mismo grado de tensión y no se alteran por un periodo festivo o por un día de la semana en concreto.

Viven en un presente ajeno a los malabares que quienes trabajan tienen que hacer con el futuro. También hay personas que trabajan pero tienen sus vacaciones al contrario que el resto del mundo: en mayo, en septiembre… Para ellas el verano es una época normal, en la que su rutina tampoco se altera más que por el silencio que se hace en la oficina.

Tanto si tu caso es el de tener cerca las vacaciones de verano como si los meses de julio y agosto no alteran significativamente tu calendario, es importante que cuides algunos detalles.

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¿Vas a tener unas semanas libres? Planifícate bien y considera que esas semanas son tus vacaciones, tu periodo indiscutible de descanso y disfrute, no unos días en los que vas a trabajar a medio gas desde la tumbona, los museos o el aeropuerto. A veces no se puede cortar del todo el vínculo con la oficina pero, si puedes, no dudes en hacerlo. Piensa que no eres imprescindible y que tu trabajo podrá continuar sin ti por unos días. Seguro que si pasa algo importante o hay noticias frescas te lo contarán cuando regreses. Lo que hará que tus vacaciones sean de verdad será que no intentes estar en dos sitios al mismo tiempo…Porque no estarás en ninguno. Haz una cosa cada vez, permanece en un sitio cada vez, ponle freno a la pajarería de tus pensamientos, que van recordarte todo lo que te ha quedado pendiente. Ahora toca vacaciones. Son sagradas.

¿No tienes semanas libres porque todas tus semanas son libres? Probablemente, si estás en el paro, te sientes molesta cuando la gente te pregunta alegremente cuándo te coges vacaciones y qué fabulosos planes tienes. Respira, cuenta hasta tres y contesta simplemente aquella frase que esté bien para ti: “No tengo vacaciones, estoy el paro”, “Ya veré”, “Espero dejar de tener vacaciones y trabajar de una vez”. A continuación, ten en cuenta que tu tiempo también es valioso y que debes planificarlo a tu manera. Los meses de verano son duros para quienes buscan un empleo que no sea la clásica ocupación estacional.

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Prepárate para que los mails de contestación tarden más en llegar, para que la gente te dé cita para dentro de muchos días y para que las bolsas de empleo aparezcan en blanco en tu pantalla. Es mala época y hay que asumirlo. Es imprescindible que te des un respiro: ¡tú también te mereces unas vacaciones!Puede que no tengas dinero para irte de viaje una semana pero busca personas de tu entorno con quien poder hacer una excursión a un pueblo cercano. Con un poco de suerte alguna amiga puede invitarte unos días a su casa de veraneo y, si os organizáis bien, no te saldrá muy caro. Concédete a ti misma una tregua en tu calendario: decide una semana en la que no harás nada relacionado con tu búsqueda de trabajo y considérala tu semana de vacaciones, en la que te dedicarás a hacer lo que te apetezca dentro de tus posibilidades y a desconectar de tu propia agenda.

Tómate este asunto en serio y no esperes a las vacaciones del año que viene. Tus vacaciones son un asunto personal que debes defender con uñas y dientes y diseñar a tu medida para que cumplan su función: ¡refrescarte!

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Rafael San Román es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, terapeuta especializado en counselling y terapias de tercera generación, formador en talleres sobre duelo y pérdidas y autor del blog Psicoduelo

 

 

 

 

Imágenes: forwallpaper/mujeresdemiedad

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