Atracciones turísticas que no son lo que esperas

 

 

¡No te dejes engañar por estas atracciones!

Westminster Abbey, Londres, Reino Unido

 

Para todos los instagrammers, la Abadía de Westminster es, per se, una decepción, ya que las fotografías están estrictamente prohibidas en la iglesia. Aún si los selfies no son lo tuyo, la clavada por la entrada, de unos 25 euros por adulto, no es plato de gusto para muchos.

 

 

 

A todo esto se añaden los males endémicos de toda atracción popular: multitudes aplastantes y largos tiempos de espera. Si eres un fanático de la literatura inglesa o de la realeza británica, merece la pena, sin embargo, lidiar con los inconvenientes, ya que aquí están, entre otras, las tumbas de Charles Dickens y Rudyard Kipling.

 

 

  • Consejo: Si, a pesar de todo, te decides a descubrir la Abadía de Westminster, te proponemos una manera de visitarla sin gastarte un duro: espera hasta las 5 de la tarde entre semana (excepto los miércoles) o hasta las 3 durante los fines de semana, que es cuando se celebra el Evensong (merece la pena ser puntual). Durante esta celebración el coro de la iglesia canta durante una hora para los visitantes, y es completamente gratis. Aunque bajo estas circunstancias no es posible pasear libremente por la iglesia y observar cada detalle, ya que debes permanecer sentado en un banco durante el concierto, sí que puedes admirar la impresionante arquitectura mientras disfrutas de una experiencia absolutamente inolvidable.

 

 

Acantilados de Moher, Condado de Clare, Irlanda

 

Los acantilados en la costa oeste de Irlanda son muy populares y reconocidamente fotogénicos, pero no siempre resultan fáciles de explorar debido a la afluencia de visitantes y al inestable clima, después de todo, se trata de Irlanda. En teoría, debes caminar sobre un sendero pavimentado que transcurre a lo largo de la costa y está prohibido salirse de él. En la práctica, muchos se saltan esta prohibición a la torera, así que te va a costar lo tuyo hacer una foto bonita que no incluya gente que no conoces de nada arruinándote la estampa.

 

 

  • Consejo: en lugar de unirte a la horda de turistas que recorren como lemmings el sendero designado, que realmente no permite disfrutar de los imponentes acantilados, te recomendamos emprender la caminata desde Hag’s Head hasta el Centro de Visitantes. El camino está parcialmente sin pavimentar y es necesario caminar con cierta precaución, pero si esto no te echa para atrás, puedes caminar kilómetros enteros a lo largo de los acantilados y tomar fotos de los alrededores en paz a solo unos kilómetros del abarrotado centro de visitantes «Acantilados de Moher». Así también te ahorras aparcar en el Centro de Visitantes, que no es precisamente barato.

 

 

Blarney Stone, Blarney, Irlanda

 

La legendaria «Piedra de Blarney» se encuentra en el exterior del Castillo de Blarney. Según la tradición local, a quien besa la piedra se le concede el don de la elocuencia. Suena atractivo ¿verdad? Sin embargo, conviene sopesar bien la visita antes de aventurarse.

 

 

 

¿Las razones? Para besar la piedra te toca hacer cola durante horas, hacer frente a una subida vertiginosa y, finalmente, con la ayuda de un vigilante de seguridad, realizar un ejercicio acrobático: para besar la piedra, es necesario hacer una especie de pino puente agarrado a unas barras metálicas.

 

 

 

Por supuesto, al hacerlo te toman una foto, que puedes comprar como recuerdo. El proceso de besar la piedra es mágico, divertido y asqueroso a partes iguales. No hay que olvidar que cientos de visitantes besan la «Piedra de Blarney» todos los días y regalan a los siguientes su saliva.

 

  • Consejo: los visitantes del Castillo de Blarney pagan un precio considerable por la entrada únicamente para besar la piedra, pero es un proceso que no es para todos y decididamente no es higiénico. Aunque los jardines y los paseos alrededor del castillo de Blarney están muy bien cuidados, Irlanda tiene muchos castillos que son un poco más baratos y bastante menos concurridos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes: freepik.com, theguardian.com, viagens.sapo.pt, barneycastle.ie. 

Autor: Júlia Gonzalvez Ferrer

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