Día Mundial contra el cáncer: 5 novelas inspiradoras

 

4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer: 5 novelas inspiradoras y recomendadas

Leer novelas que abordan el cáncer desde un punto de vista positivo resulta beneficioso para los pacientes y sus allegados, según los expertos.

 

Como cada año, el 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer.

Una enfermedad cuyo número de afectados no deja de crecer y que se ha convertido en una de las patologías que más preocupa a los españoles.

Y es que, según datos a los que ha tenido acceso el comparador de seguros de salud Acierto.com, se estima que el número de casos se ha disparado hasta un 12% en los últimos años, y que solo en 2019 estos alcanzarán los 277.700 diagnósticos. 

Una realidad y una fecha en la que la entidad ha recabado algunas de las novelas más inspiradorasnada de autoayuda, prometidoque abordan esta patología de un modo tremendamente humano.

Y es que la literatura ha contribuido a desmitificar una enfermedad que antaño había sido un tabú.

La ha mostrado en todas sus facetas; desde el impacto sobre el propio paciente hasta las repercusiones en su familia, la sanación, el tratamiento, etcétera.

Pero vayamos con esta selección que constituye una auténtica llamada a la vida.

El brasier de mamá, Edmeé Pardo

De carácter educativo, se trata de un libro pensado tanto para adultos como para niños -en especial niñas-.

Un proyecto que trata de concienciar sobre las realidades del cáncer de mama y sobre la salud mamaria en general desde una temprana edad.

La novela, de hecho narra la historia de una niña cuya madre tiene cáncer y que descubre que usar brasier (sujetador) no solo tiene que ver con el cambio del cuerpo, sino con la autoaceptación y la responsabilidad.

El libro también ahonda en aspectos sociales y en la normalización de la patología.

Las ilustraciones de Edgar Clement, asimismo, hablan por sí mismas. Una preciosidad.

El mundo amarillo, Albert Espinosa

Esta novela autobiográfica nos descubre la experiencia del propio Albert cuando, a los 13 años, fue diagnosticado de cáncer.

Una enfermedad que se alargaría otros diez años más.

Sin embargo, nos lo cuenta desde un punto de vista en el que ganas de vivir lo pueden todo.

Una lectura amena y fácil que, con humor, despierta toda clase de sensaciones y reflexiones.

La positividad, los chascarrillos y el disfrute del aprendizaje y encontrar lo bueno en los vasos más vacíos son un puro deleite.

 

El título en sí mismo ya es significativo: los amarillos son aquellos seres que han pasado alguna vez por nuestra vida y la han dotado de sentido.

Además en este mundo las pérdidas no se viven como algo negativo y es imprescindible olvidarse del término dolor.

Un bestseller genial, en definitiva.

La prisión del hielo, Jerri Nielsen

Aunque ahonda en la enfermedad con el mismo afán de superación y pasión que las anteriores, La prisión del hielo se desarrolla en un lugar muy distinto: el Polo Norte.

Precisamente debe su título a lo que le ocurrió a su autora, que retó al cáncer allí, en plena Antártida.

A los pocos días de implantarse el cierre oficial de la estación en la que se encontraba -y que duraría ocho meses-, descubrió que tenía un bulto en el seno.

Por desgracia, era imposible evacuarla, así que decidió enfrentarse a él con la ayuda de sus compañeros.

La historia de mis tetas, Jennifer Hayden

No podían faltar en esta selección otros tipos de novelas: las gráficas.

Es el caso de La historia de mis tetas; una narración frutada de emociones, ironía y un sentido del humor hilarante, que goza del beneplácito de la crítica.

De hecho, la obra fue finalista de los premios Eisner y disfruta de maravillosas críticas en The New York Times y otras publicaciones especializadas.

 

También autobiográfica, la autora decide narrar su vida a través de las experiencias de sus pechos cuando, a los 43 años, le diagnosticaron cáncer de mama.

Los sentimientos que experimenta por ellos a lo largo de su vida se plasman de un modo muy peculiar, así como sus sensaciones y la importancia de relativizar y de dar a las cosas de la vida, la importancia justa que tienen.

Que no, que no me muero

En este caso, la protagonista de las historietas (sí, también es un cómic) es una entrañable y auténtica hater.

Pero le permiten serlo, precisamente, porque tiene cáncer.

Sencilla, llena de humor negro y cargada de reflexiones que ahondan en lo esencial, es un libro duro, que transmite fuerza y que trata de alejarse de los tabúes, de llamar a las cosas por su nombre y, sobre todo, de desmitificar la enfermedad.

Además, aborda una cuestión muy interesante: la carga que supone para el enfermo lo que se espera de él: que sea un ejemplo de positivismo y superación.

Imágenes: Pixabay, acierto.com

Autor: Andrea Pascual

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