Tendencias suicidas: zapatos problemáticos

Nunca llueven tendencias a gusto de todos y cada temporada puede haber cosas que no sean especialmente de tu agrado. El calzado suele ser, en mi caso, el principal causante de desasosiego. Y este otoño no iba a ser una excepción.

Hola, me llamo Carmen y tengo un problema con el calzado. Es cierto, me ocurre desde pequeña: nunca encuentro unos zapatos que me gusten salvo en contadas ocasiones (entonces no es que me gusten, es que me encantan y me los pongo hasta que se rompen y alguien repara en ellos y me comenta que dan asco. Entonces los tiro, con mucho dolor de corazón).

Y es que encontrar unos zapatos que te gusten, sean cómodos y además, estén a la moda (qué expresión más viejuna pero más eficaz) es harto complicado. Siempre tienen demasiado tacón o son demasiado planos o son demasiado puntiagudos o hacen daño o no hay número –algunas marcas no fabrican números menores del 37, las muy desaprensivas- o son demasiado formales o son demasiado playeros o son demasiado feos. Al aspecto o cualidades naturales del zapato, hay que añadir una serie de prejuicios personales que no se muy bien de dónde vienen pero ahí están.

El tema está en que clasifico los zapatos según lo que me inspiran, así que para mi no son unas botas o unos stilettos: son zapatos de monja, de pija, de hortera, de niñata, de vieja, de cutre, de choni, de nerd… y si no me identifico con el cliché con el que los relaciono (“monja”, por ejemplo). Y ahí estoy jodida, porque el alcance y cerrazón de mis prejuicios zapatiles es inabarcable y cada temporada, la misma cantinela. Rezo porque los Oxford y las Dr.Martens se conviertan en clásicos (de verdad) y nunca más vuelvan a pasar de moda, ya que son mi tabla de salvación cada otoño.

En la siguiente galería te muestro algunos de los modelos que podrás encontrar en las tiendas la temporada que viene y que a mi me quitan las ganas de creer en la moda. No del todo, pero casi.

Imagen de “Ghost World”

Autor: Carmen Lopez

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