Tendencias suicidas: la vuelta del mono

Aunque ya llevan unas cuantas primaveras con nosotras, en realidad no te das cuenta de haber visto nunca a nadie por la calle vistiéndolos y sobre todo, no has visto absolutamente a nadie a la que le quedasen bien. Estamos hablando obviamente de los monos esa prenda que en un futuro nos arrepentiremos de habernos puesto pero que aquí vuelve a estar, resistiendo a las embestidas de la moda.

De nuevo han vuelto, como quién no quiere la cosa, como si fuesen una prenda imprescindible en los armarios, como si favoreciesen y en realidad, molasen. Son los monos, los famosos monos que llevan llevándose 2 o 3 temporadas, gracias en parte al empeño sin sentido que las revistas de moda ponemos en intentar que te gusten.

Pero lo cierto es que los monos son una prenda que debería ir desapareciendo de las estanterías de las tiendas, como ya lo hizo en su momento, hace unos 40 años. Allá por los años 70 tuvieron su momento de esplendor y ahora han vuelto a intentarlo, pero el plan no ha salido como se esperaba. Poca gente los lleva por la calle –no estamos contando a las fashionistas histéricas y sometidas a la dictadura de las tendencias- porque a poca gente le sientan bien, seamos serios.

La idea, en un principio, no parece mala: reúnes en una sola pieza la combinación de short y camiseta o conviertes un vestido no del todo cómodo en una funcional pieza de verano. Pero en la realidad, se ha quedado en una prenda a medio camino entre una cosa y la otra sin ser ninguna de las dos, una pieza de ropa sin demasiada gracia que ni sienta bien a las bajitas (pareces un muñeco del futbolín), ni a las altas (espantapájaros), ni a las gorditas (remarca las lorcillas) ni a las flacas (acentúa la ausencia de curvas). Si los monos son de pantalón largo directamente vas en pijama y da igual que seas Kate Moss, en pijama todos estamos fatal.

Sin embargo, alguien debe comprarlos porque las firmas vuelven a tener modelos en sus catálogos. Ignoramos si existe una especie de grupo de adoradores del mono que se reúne en secreto para vestirlos sin ataduras o si el objetivo de las marcas es comernos el cerebro para que al final los compremos, pero esta temporada vuelve a volver (redundancia necesaria por real) el mono.

Imagen de Urban Outfitters.

Autor: Carmen Lopez

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