Tendencias suicidas: antes era moderno, ahora soy hipster

La modernidad ha pasado de ser algo divertido y comentado en ciertos sectores a estar en boda de todos y sobre todo, a ser un concepto odiado por muchos y admirado por otros tantos ¿En qué bando te posicionas tú?

Son pocos los medios de comunicación que no hayan intentado analizar el fenómeno de la modernidad: ropa de modernos, complementos de modernos, literatura de modernos, intereses de modernos… Algunos han intentado ver una especie de movimiento social formado por esos jóvenes que un día decidieron rescatar las gafas de pasta que llevaba su padre en el instituto y hacer del nerdismo una reivindicación estética.

Sin embargo –y esto no es, para nada, un intento de análisis sesudo sobre los hipsters– poco hay más allá de la tendencia y de hecho, como casi todo en la actualidad, no se trata más que de una productiva estrategia de marketing. No hay música de modernos (aunque algunos se empeñen en que si), ni literatura de modernos (aunque los mismos se empeñen en que también) ni una serie de principios (o falta de ellos) que muevan a ese colectivo conocido como “modernos” a movilizarse a favor o en contra de algo o alguien.

Puedes poner a dos de estos seguidores de tendencias juntos con sus gafas de pasta, sus relojes Swatch de colores, sus pitillos y su constante referencia estética a un tiempo pasado que se supone que fue mejor y que cuando comiencen a hablar sus pensamientos, aficiones y principios vitales sean diferentes. Pueden tener puntos en común por pertenecer a la misma generación o vivir las mismas circunstancias vitales pero eso no ocurre porque sean modernos, sino por todo lo anterior. Que el mercado no se empeñe en vendernos la moto (Vespa vintage, claro) ni los medios en crear un movimiento para rellenar páginas: la modernidad es una moda y punto pelota (el utilizar expresiones viejunas también es muy de modernos).

Pero algo hay que reconocer: ser moderno es más divertido que no serlo, especialmente si no dejas que las tendencias absorban tu cerebro como zombies de Walking Dead (referencia cultural de modernos, atiende). Aunque por si acaso, si alguien te pregunta, niega sobre todas las cosas que eres un moderno y además, desprecia a los que consideras que si lo son. Es el primer paso.

Los siguientes, te los contamos a continuación en nuestra galería/diccionario sobre cómo ser un hipster este verano sin morir en el intento.

Imagen de WildFox.

Autor: Carmen Lopez

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