Tendencias insólitas del mundo de la moda: los calcetines

Años riéndome de los guiris con sus piernecitas blancas terminadas en un combo mortal de calcetines blancos con sandalias y ahora no doy crédito a lo que ven mis ojos: ¡En las pasarelas! ¡las celebrities! ¡los trendsetters! ¿Es que el mundo se ha vuelto loco? No sé si soy yo contra el mundo (de la moda) pero hay tendencias por las que no hay que pasar (salvo en contadas excepciones). Los calcetines se han quitado la etiqueta de “horterada” y se ha puesto la de “cool” ¿Te lo crees? Imagen de Top Shop.

Pocas cosas me sorprenden ya en lo que respecta a las modas y las tendencias y de hecho, después de la vuelta de las hombreras pensé que mis ojos miopes ya habían visto todo lo que tenían que ver, pero claro ¿cómo iba yo a imaginarme algo así? La primera vez que ví a una celebritie (¿Alexa Chung?) con la combinación terrorífica de sandalias con calcetines pensé que sin más se trataría de una excentricidad de famosa provocada por el hambre perenne.

No pensé que sería un problema global (me preocupaba más el tema de los pantalones ciclistas, la verdad) hasta que de pronto, llegaron las semanas de la moda y con ellas, la terrible verdad: los diseñadores del mundo se habían confabulado para hacernos creer que los calcetines son una prenda digna de enseñar y que no habrá nada mejor en las próximas temporadas (y de hecho, ya en esta, me temo) que rematar tu bonito estilismo faldero con unos calcetines a la vista. Y si son con sandalias, mejor.

Lo peor de todo no es que de entrada te guste o no esa combinación, lo peor es que prácticamente no podrás hacer nada para remediarlo y acabarás llevándola. Si, si, no te engañes: si eres una seguidora media de lo que ocurre en el mundo de la moda y te fijas en lo que la gente lleva por la calle y hojeas (y ojeas) revistas de moda de manera habitual (si no es así, tampoco te interesará mucho esta columna) acabarás asimilando dicha tendencia por saturación y al final acabará pareciéndote normal y hasta cool ponerte unos calcetines con sandalias (o unas mallas de color flúor, tachuelas en los tobillos, plataformas de 1 metro o cualquier otra cosa que se le ocurra a la mente depravada de los diseñadores).

Así que bien, seamos conscientes de lo que nos espera y preparémonos para ello. Pero las cosas, si se hacen, hay que hacerlas bien así que desde aquí, unos pequeños consejos a la hora de afrontar esta ¿tendencia?

Autor: Carmen Lopez

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1 Comentario

  1. Creo que nunca me lo pondria

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