La revolución del sujetador tiene mucha historia

El pecho, siempre ha ido ligado a la sensualidad o al poder, siendo un arma de seducción y de feminidad absoluta. La prenda que cuida, protege o realza esta parte del cuerpo tan importante en toda mujer, también ha sido clave al largo de la historia. El sujetador ha ido de la mano de la lucha por la liberación y la igualdad, siendo un arma infalible a lo largo de los años.

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Haciendo un recorrido histórico de esta prenda tan icónica, podemos ver la cantidad de modelos y utilidades que ha sufrido el sujetador. Es una prenda que ha ido evolucionando a través del tiempo en función de la situación socio-económica y cultural de cada época, hasta llegar a conseguir la estética e imagen que hoy todas conocemos y que presenta una gran variedad de formas, materiales y colores en función de las necesidades de cada momento.

Cuidar y proteger nuestro pecho y escote es el objetivo principal que tiene esta prenda con una misión clara. Desde los sujetadores deportivos, los más sugerentes y sexis, los reductores para pechos XXL, los eróticos, el sujetador ‘joya’; el sujetador para dormir como Pillow Bra, los sujetadores para mujeres mastectomizadas; el ‘anti-balas’, los creados como ‘preventivos’ del cáncer, etc, muchas propuestas pero, ¡todos con una misión que cumplir!

Y la mujer, cada vez es más consciente de la importancia que tiene llevar un sujetador apropiado y bien construido en cada momento del día. La función de Pillow Bra, por ejemplo, es evitar la caída del pecho y la formación de arrugas en el escote. Cada sujetador es distinto pero todos, necesarios.

Las modas y las sociedades actuales también marcan el ritmo de las tendencias. La revolución de la mujer, supuso un cambio claro si nos centramos en la forma de cómo llevar esta prenda tan icónica, creando tendencias que hoy en día son bastante recurrentes: como el braless ( moda de no llevar sujetador, algo nada recomendable para la salud de nuestro pecho), o la tendencia de usar el modelo bralette como si fuera una prenda de moda, utilizando este sujetador por fuera de la ropa a modo de “top”.

Buceando en la historia, la aparición del primer brasier, se remonta al año 1.700 a.C., donde las mujeres deportistas de la Creta Minoica, sintieron la necesidad de sujetar sus senos dando lugar a unas bandas de tela que rodeaban su torso.

No es sino hasta la Edad Media, donde verdaderamente nos encontramos con el primer diseño, que sería el predecesor del sujetador actual. Se trata de un sujetador muy básico, que fue encontrado en un Castillo de Austria y que no llegó realmente a establecerse como una prenda necesaria en la sociedad en general, limitándose tan sólo a personas de un cierto nivel social.

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El cambio una vez más de la tendencia en la moda, lo marca Ida Rosenthal – emigrante ruso-judía- en U.S.A., con la presentación de unos diseños que resaltaban por primera vez el busto de la mujer, dando forma cónica y puntiaguda al pecho, hasta el momento, ya en los años 60, en el que las feministas que encontraban el sujetador “represivo” lo eligieron como símbolo de liberación.

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A pesar de su intensa historia, las mujeres, no hemos sido capaces de prescindir de esta prenda, que ha sobrevivido a lo largo de tantos siglos y que se ha convertido en un indispensable en el cajón lencero de toda mujer, gracias a todos los beneficios que nos aporta y cuyo uso cada vez se recomienda más por la comunidad médica en general.

No lo olvides, hay que elegir el apropiado en cada momento y para cada tipo de pecho. ¡Seleccionando el adecuado y eligiendo la talla correcta, no sólo tu estética se verá beneficiada, tu salud te lo agradecerá!

Por Marta Fernández – Cuevas
Creadora de Pillow Bra 

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