Guía shopping: Entre pieles y borregos ¡Acierta con ellos!

A lo lejos, la vemos. Y parece perfecta. A medida que nos acercamos, la vamos analizando al detalle: el color, perfecto; el largo, acertado; unas solapas súper favorecedoras… Es la chaqueta perfecta. Pero ALTO. ¿Qué es eso? Parecen unos apliques de borrego pero… no es borrego. Es una imitación muy poco conseguida. Es en ese momento cuando debemos decir «no» y olvidarla. ¿Por qué? Porque un mal borrego es una mala idea, y te explicamos los motivos.

Si hace unos días, aprendíamos a escoger las botas perfectas, hoy nos toca echar el ojo a algunos de los elementos más presentes en ropa de invierno: las pieles y los borregos. ¿Y por qué? Nuestros motivos se basan en que esta temporada vamos a ver muchos (y muy distintos), por lo que debemos saber reconocer los mejores para invertir bien nuestro dinero.

Antes que nada, debemos saber que los borregos y las pieles son un accesorio de calidad, y que por lo tanto es difícil que los encontramos en prendas baratas (aproximadamente, menos de 50 euros). Así, siempre es mejor ahorrar un poquito más y gastarlo en lo que seguramente será un modelo más conseguido y más longevo en nuestro armario.

¿Y cómo distinguir un buen borrego o una buena piel? Nosotras nos basamos en dos aspectos clave: la textura y el color. Si al acariciarlos notamos que los apliques tienen un tacto muy suave y cariñoso, muy probablemente estaremos escogiendo bien. Pero si notamos una textura más bien áspera, rugosa, constituida por un número identificable de fibras difíciles de separar, es posible que nos encontremos delante de una mala piel.

En los borregos, además, deberemos apreciar el patrón de los torbellinos. Si éste es homogéneo, encontrándose aproximadamente el mismo número de ricitos en el mismo aplique, mala señal. La naturaleza pocas veces es perfecta, con lo que lo más normal es que un buen borrego tenga un patrón más bien caótico y desigual.

Por lo que respecta al color, tenemos que hacer hincapié en las diferentes tonalidades o matices. Cuando se trata de borregos, resulta un poco más fácil. Y es que detectaremos instantáneamente como malos aquellas piezas de colores chillones. Blancos, amarillos, beiges, marrones… Cuando el color sea exactamente el mismo en todo el adorno, desconfiad.

En cambio, cuando el borrego tenga ligeras variaciones en su color, y se caracterice más por las sombras y matices que no por un tono chillón muy evidente (y que denota un proceso de tinte), significa que esa chaqueta o abrigo tiene puntos de ser una buena compra.

Sabemos que el proceso de distinción es un pelín complicado, por lo que hemos recogido una serie de ejemplos para veas a qué nos referimos. Por otra parte, somos conscientes de que el tema de las pieles es frecuentemente discutido y conlleva mucha polémica. En redacción, de hecho, no todas compartimos la misma opinión respecto a ello. Por eso, nuestra selección está pensada para todos los gustos e ideales, incluyendo tanto prendas con pieles y borregos naturales como sintéticos.

Imágenes: Posh 24.

Autor: Carola Mayol

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