Consejos para el cambio de armario

El momento más temido ha llegado: ¡hora de guardar la ropa de verano y de sacar adelante la de invierno! Es decir, vuelta de nuevo a meter los vestiditos, los pantalones estampados, los bolsos coloridos, las cuñas y las sandalias a sus cajas, y de nuevo, sacar los jerseys, las prendas de entretiempo, las chaquetas y cazadoras… Dos veces al año hemos de hacer el mismo ritual, y uno es más alegre que otro. Empezar a sacar la ropa de verano siempre es una fiesta. Vestidos que no recordábamos, chaquetitas para cuando refresca por las noches que da gusto llevar, sandalias con tacones imposibles… Pero en este caso, la alegría no es tal. Ahora, toca sacar todo lo que tiene como sinónimo abrigarse.

¿Cómo podemos hacerlo sin volvernos locas? Con las pautas que dejamos a continuación. Ante todo, paciencia.

  • Organización: Es necesario que en una primera instancia, no dejemos que el estrés nos posea, por lo que es necesario que separemos las prendas antes de nada. Es decir: vestidos y faldas por un lado, blusas y pantalones finos por el otro, calzado, bolsos… Así, tendremos más claro qué es lo que hay que guardar.
  • No temas a las cajas: Si tienes que guardar tus pertenencias en cajas para poder de esta manera identificar lo que has sacado y dejado fuera, te recomendamos que elabores una lista con lo que dejas dentro. Esto facilitará la labor a la hora de hacerlo más adelante y a saber lo que nos falta en un momento dado.
  • Clasifica lo que puedes usar un tiempo más: No todas las cosas son de una u otra temporada. Afortunadamente, ahora las piezas de ropa se van intercalando época a época en cuestión de moda. Seguro que hay blusas o camisas que puedes usar todo el año.

Imagen: Azteca

 

Autor: Marta Marciel

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