Botas para adorar (IN) y botas de las que escapar (OUT)

Con permiso de las katiuskas, las botas y botines se convertirán en nuestra segunda piel durante las frías semanas (y meses) que vienen. Por eso, aprovechando que este invierno nos prepara tanto frío como opciones para combatirlo, debemos saber reconocer cuáles son las mejores y cuáles pueden perjudicarnos más que protegernos. Así, nuestro equipo ha hecho una selección de lo mejor (y lo peor) del mercado, para que no te equivoques y hagas una compra 10.

En toda bota encontramos dos o tres factores a analizar. El primero, la forma del tacón. Su versión óptima es la que sigue un patrón más o menos recto, desde su enganche con el zapato hasta la suela. Ya sea ancho o delgado, nunca fallaremos si nos decantamos por estos modelos.

Aun así, también encontramos botas que no siguen esta pauta y en los que el tacón empieza, por ejemplo, ancho, y termina delgado. Ese diseño tan decreciente son normalmente el tacón a evitar, ya que a pesar de que muchas firmas de prêt-à-porter se atrevan a diseñarlas, se necesita mucha gracia para conseguir que deslumbren.

Por eso, antes de comprar unas botas de este tipo en una espacio low cost, es mejor pensarlo dos veces y tener en cuenta si realmente gozan de un tacón a la altura de vuestro estilo.

El segundo aspecto a analizar es el material con el que está hecho la bota o botín. No ignoramos que, en los tiempos que corren, pocas son las que pueden permitirse modelos en ante o piel. Pero no por eso significa que debamos rendirnos a las primeras botas de plástico que encontremos, por el simple hecho de que en ese momento no podemos acceder a algo mejor.

Las botas son una pieza generalmente esporádica en nuestro armario, y a las que pretendemos recurrir muchos días. Por eso, siempre acertaréis si os esperáis un poco, ahorráis y conseguís compraros unos ejemplaros más buenos, ya que os durarán más y probablemente cuidarán mejor vuestro pie.

Por último, el tercero elemento está estrechamente relacionado con el material, y es el color. Generalmente, los zapatos de peor calidad suelen estar disponibles en unos tonos marrón claro chillones o muy mates que de por sí exclaman al mundo la pésima calidad de su composición. Fijaos que los zapatos buenos suelen tener algunas sombras, su color nunca es perfectamente monocromático. No perdáis de vista tampoco a los verdes y los blancos, ya que también suelen evidenciar un material pobre.

Tras esta explicación, procedimos a daros algunos ejemplos de botas y botines que sí deberían acaparar vuestra atención, y de otros de los que deberíais rehuir. ¿Preparadas? Comprobad si habéis comprendido lo que queríamos enseñaros.

Imágenes: Kenneth Cole.

Autor: Carola Mayol

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1 Comentario

  1. como puedo acceder a las botas me encantan

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