Running: ¿qué comer antes y después de hacer ejercicio?

El running es una de las actividades que más adeptos tiene hoy en día, con miles y miles de personas que a diario salen a trotar o a correr por las calles, plazas o costaneras de las ciudades. Lo cierto es que es crucial saber cuidar la alimentación, tanto antes como después del ejercicio, así como el tener una correcta hidratación.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que nunca debes salir a hacer running con el estómago vacío, ya que se puede sufrir fatiga, debilidad en las piernas o incluso una baja de presión arterial. Pero tampoco es bueno hacerlo después de haber comido de más: como en todo, la clave está en el equilibrio, en su justa medida.

La recomendación es consumir una porción de hidratos de carbono de absorción lenta, con un aporte de entre 150 y 200 calorías, según el peso corporal de la persona. De este modo, se tendrá una buena dosis de glucosa en el cuerpo para afrontar la actividad. Entre estos alimentos, podrás elegir: cualquier tipo de pastas, legumbres, arroz, cereales integrales y patatas al natural.

cereal final

En caso de que la carrera sea muy extensa, habrá que consumir algún snack a mitad de la misma: una vez más, los adecuados son los hidratos de absorción lenta como, por ejemplo, una barrita de cereales. No olvidar tampoco hidratarse a ratos.

Ya para después de la práctica, lo más recomendado es ingerir frutas como plátanos o bananas, uvas, manzana o un pomelo, ya sea de forma natural y fresca o bien en batidos. En su justa medida, también se podrá recurrir a un puñado de nueces, almendras, uvas, pasas o incluso una barrita de chocolate. Este tipo de alimentos ayudarán al músculo y al cuerpo a su recuperación.

Beber más agua o bien alguna bebida deportiva para ayudar a recuperar los líquidos y las sales minerales perdidas, es otro de los puntos que no hay que olvidar.

Durante los períodos de entrenamiento, recordar que las proteínas son esenciales, pero como su digestión es más lenta, es mejor consumirlas después de la actividad. El pollo, carnes rojas, huevos, legumbres, pescados, lácteos y derivados son fuentes de proteínas.

Lo que sí será mejor pasar por alto son las grasas, ya que retrasan la digestión y no aportan nada constructivo para el cuerpo en recuperación.

Imágenes: buenavibra.es

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