Estás dentro de tu armario

Si la ropa es el reflejo de nuestra imagen, el armario puede mostrar mucho más de nosotras de lo que creemos. Es una actitud ante la vida, ya sea en una fase o una vieja costumbre. A continuación se describen varios ejemplos de fondo de armario.

Armario estudiante/adolescente: Eel equilibrio frágil de este tipo de armario está permanentemente amenazado. Cuando tienes prisa y no encuentras una prenda eres capaz de revolverlo todo sin piedad, y cuando la encuentras resoplas de alivio. Ya no besas el póster que tienes colgado en la puerta y los tejanos te siguen dando suerte.

Armario compartido. Se puede dividir en dos apartados:

Pareja: Has ganado la batalla desde el principio. Tú has conquistado el espacio. Él tiene su ropa a mano, no tiene de qué quejarse, y con eso justificas tu dominio. Procuras que nada de lo suyo se pierda entre lo tuyo y viceversa. Y más le vale que tú conozcas toda su ropa.

Niño: La ropa que no cabe en su armario la pones en el tuyo. No representa ninguna amenaza, excepto si no cierras la puerta y más tarde detectas alguna visita no autorizada que te ha dejado sus calcetines sobresaliendo de tu chaqueta.

Armario single. También se puede dividir en varios apartados:

Formal/ informal: Mantienes la ropa del trabajo y de salir bien separada. Raramente permites que se mezcle y el clima no es determinante en esta clasificación. En el trabajo u otros eventos importantes sabes lo que se espera de ti, pero es en la otra parte donde le echas más imaginación.

Lo primero que pillo: No eres muy exigente en general. Mantienes cierto orden dentro del armario, pero dependiendo de las circunstancias apenas haces una selección de lo que vas a ponerte. No le haces mucho caso al armario, pero esperas que ocurra algo muy especial para que se convierta en un armario espectacular y organizar así visitas guiadas.

Como lo he tenido toda la vida: El mismo orden prevalece en el armario desde que la primera generación de ropa se instaló allí. Te gusta guardar lo viejo y hacer espacio para lo nuevo… que con el tiempo pasará al cajón de lo viejo. Este armario, al contrario que los anteriores, suele pasar la inspección de tu madre sin problemas.

Armario almacén: No te basta con ropa, zapatos o sábanas. Guardas otras cosas que no utilizas y vas acumulando. ¿Pretendes llegar a Narnia? Te da pereza tirarlas o crees que ya las usarás algún día. Tu armario tiene un límite, y es mejor que lo descubras antes de que tus cajas salgan a pasear.

Proyecto de armario: Has decidido volver a empezar, quemarlo todo (metafóricamente), y con el gran espacio que has dejado vacío puedes elegir qué es lo que va mejor contigo ahora. Incluso huele distinto. ¿Y oyes el eco? Es el eco de la victoria.

Autor: Ana Maria Fuste

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