¿Te atreves con una sesión ‘trash the dress’?

En el mundo de las novias, nada puede sorprendernos más que las sesiones de fotos. Desde aquellas demasiado clásicas, donde los novios están muy forzados posando en un árbol, pasando por aquellas en las que los besos son los auténticos protagonistas, hasta los que tienen que ver con los momentos en los que ambos se disfrazan. Dependiendo de todo lo que nos apetezca hacer en nuestra sesión de fotos conjunta con nuestra pareja tras el sí quiero, así serán las fotografías.

Sin embargo, existe otro tipo de imágenes que cada vez se llevan más en las novias, y que se llaman trash the dress. A grandes rasgos, se trata de fotografías en las que la novia destroza el vestido, o lo estropea mínimamente. No se trata de romperlo porque sí, pero sí de ‘disfrutarlo’ de una manera más profunda. Es decir, bañarse con él en una piscina, en el mar, en un lago, mancharlo de barro, tirarse en la nieve, en la tierra…

Se trata, al fin y al cabo de hacer o llevar a cabo ese tipo de imágenes que evitaríamos en un primer momento porque precisamente, no nos apetece que nuestro vestido se vea damnificado ni se estropee. Sin embargo, precisamente en eso consiste una sesión trash the dress. Normalmente se producen después de la boda, unos días más tarde, con la melena suelta y sin peinar de forma tan elaborada como en el enlace, o cuando ya ha terminado la fiesta. Las imágenes son para todos los gustos: o preciosas por estar la pareja de novios frente al mar, o algunas hasta de mal gusto porque no son para nada finas ni elegantes.

Como siempre, todo lo que se haga en una boda concierne única y exclusivamente para los novios, que serán los que escojan qué hacer. ¿Nos atrevemos?

Imagen: Danny Sten Studio

Autor: Marta Marciel

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