Tartas de boda: ¿estética por encima de sabor?

¿Quién se sigue acordando de las tradicionales tartas de boda de merengue? Parece ser que nadie, porque se han quedado muy atrás. Ahora todo ha evolucionado, y las tartas son una parte de la boda que los novios estudian mucho para que guste a todos los invitados.

Desde los más sofisticados carrot cakes hasta tartas semidesnudas con frutos rojos. Hay algunas que están tan elaboradas que te hacen preguntarte si realmente son comestibles o no. Hasta da pena tener que cortarlas. Parece ser que la decoración de la propia tarta se considera más importante que su sabor. En muchos casos se prefiere una tarta preciosa en cuanto a aspecto pero no tan trabajada en todo lo demás. 

El mundo de la organización de bodas ha evolucionado muchísimo en los últimos años. Incluso hay gente que asegura que todo esto de las bodas es una moda, y que ahora hay mucha gente que se casa más por la celebración y por las apariencias que por el hecho de casarse con alguien en sí, es decir, que las bodas han perdido un poco su esencia. También hay quien defiende todo lo contrario: muchos aspectos de la sociedad han evolucionado, incluidos la organización de bodas y el mundo de la repostería. Que ahora existan técnicas que permitan crear tartas con una estética muy estudiada o que las celebraciones sean por ejemplo ambientadas no tiene que ver con un nivel mayor o menor de sentimientos y de compromiso por parte de las personas que se van a casar. La polémica está servida.

Las tartas de boda también van muy ligadas al gran mundo de las figuritas de los novios para la tarta. Parece ser que actualmente ya no hay tanta costumbre de poner los habituales muñequitos encima de la tarta. Aún así, lo que se suele hacer hoy en día es poner las iniciales de los novios, sus nombres, o alguna frase bonita que les guste encima de la tarta.

Imágenes: Pinterest

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