Pedidas de mano míticas en el cine

Si hay algo que a todas Nosotras nos encanta de una película, es ese momento de pedida de mano que nos encantaría que se hiciese realidad en el mundo actual. Sin embargo, bien es cierto que precisamente son esas preguntas de amor, muy peliculeras que rara vez suceden en la vida real, pero que adoramos ver en la gran pantalla. Las hay de todo tipo y condición, desde aquellas que son un poco torpes por parte del chico en cuestión, aquellas preciosas que hacen que se nos salten las lágrimas, y esas que no nos han gustado nada.

Hoy nos ponemos románticas y hacemos un repaso por esas pedidas de mano míticas de la historia del cine moderno, que nos han hecho soñar más de una vez con ser las protagonistas absolutas de esas preciosas historias de amor.

Carrie y Big en Sexo en Nueva York: la película. Sin duda, una de las más esperadas. Aunque pensábamos que esa relación no llegaría a buen puerto, y que el momento en el que Bradshaw le estampa el ramo de novia en la cabeza era el fin de ese romance truculento, nos equivocábamos. En el fondo, sabemos que John Preston era su amor verdadero, y así se lo hizo saber, al más puro estilo Carrie: en un amplísimo vestidor y con unos espectaculares Manolo Blahnik de raso azul.

Novia a la fuga. Incluso la mujer con más alergia al matrimonio se rinde a los encantos de un guapísimo y encantador Richard Gere. “Te garantizo que si no te pido que no seas mía me arrepentiré el resto de mi vida“. ¿Quién podría resistirse? Julia Roberts no pudo y, posteriormente, fue ella quien repitió la preciosa frase…

Mi gran boda griega. Simple, íntima y sencilla cuando el protagonista enseña ese precioso anillo a la mujer de su vida, que acepta sin darse cuenta del embrollo familiar en el que está a punto de meter a su novio.

Imagen: Universo femenino

Autor: Marta Marciel

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