Obsesionarse con la boda: una decisión errónea

Para muchas parejas o para diferentes tipos de personas, el matrimonio puede ser un auténtico objetivo en la vida y algo necesario para ser felices.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y, desde luego, no es para nada imprescindible contraer matrimonio para después ser feliz.

Razones por las que no deberíamos obsesionarnos con nuestra boda.

 

 

  • Porque el matrimonio no da especialmente la felicidad. Esto quiere decir que por mucho que te hayan pedido matrimonio o que hayas decidido casarte con tu pareja, esto no hará que seas feliz para siempre ni que comáis perdices como en los cuentos de hadas. No te obsesiones con una boda, realmente todo llegará en función de tus decisiones.
  • Porque una obsesión nunca es buena. Y esto compete a tu boda, a tu matrimonio y también a cualquier asunto que tenga que ver en la vida. No hay que pensar únicamente en un asunto, ni obsesionarse con él, porque hará que se pierda su valor natural. Si vas a casarte, disfruta de los preparativos y de este día tan bonito pero con absoluta tranquilidad.
  • Porque realmente después de la boda seguirá tu vida. Y esto quiere decir que por mucho que ‘por fin’ te hayas casado, la vida continúa. La tuya, la de tu recién estrenado marido o mujer, la de vuestra familia, amigos… Todo seguirá, la boda no ha sido el fin ni el objetivo de algo, porque después queda todo lo demás.
  • Porque nada es tan importante. Ni tan bueno, ni tan malo. En la vida hay que saber relativizar y esto quiere decir que centrar todas las energías sean o no positivas únicamente en algo, puede ser nocivo para la propia salud mental. Nada es tan importante, ni siquiera tu boda.

Imágenes: Pinterest

Autor: Marta Marciel

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