Normas para acudir a la boda real del príncipe Guillermo y Kate Middleton ¡Se pasan!

¿Cómo hay que comportarse en una boda real? La casa real británica enviará una lista detallada para que los invitados sigan las normas.

Se acerca la boda entre el príncipe Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton, y contrariamente a lo que sucede en la mayoría de los casos, donde lo habitual es que la novia sea la persona más estresada y nerviosa, en esta boda real el peso ha recaído sobre los invitados ¡ojo a cómo visten y a cómo se comportan! Para los más despistados, la casa real enviará una lista detallada de las normas a seguir ese día, ya que no todos los presenten han tenido la suerte de instruirse en el fino protocolo.

La primera norma fundamental es no llegar tarde. La reina deberá ser la última persona que entre en la iglesia, antes que la novia, por supuesto. Además, si lo habitual en las bodas es que los invitados lleguen 20 minutos antes, en la boda real se exige que lleguen mucho antes. Los listos que suelen llegar tarde a las bodas para saltarte la parte aburrida de la ceremonia ya no podrán hacerlo, que lástima.

La segunda norma hace referencia a la ropa, vestir de forma apropiada. Por si alguno se despistaba y tenía pensado acudir a la boda real en chándal o vaqueros. Las mujeres no deben ir demasiado cortas, nada de minifaldas que dejen entrever la ropa interior, y por supuesto no vestir de blanco. Además se prevé que las británicas lleven el clásico tocado llamativo, aunque se señala que hay que evitar llamar la atención porque es el día de la novia, es decir, hay que evitar llevar el florero con maceta incluida en la cabeza.

Los hombres que pertenezcan a las fuerzas armadas deberán llevar el uniforme militar, hay que distinguirse de la población civil, y a los demás se les exige traje, chaqué o similar. También es imprescindible llevar el sobrero de copa, al estilo Sherlock Holmes con el bastón o mago con el conejo en el sombrero. Además, para rematar el “look” las parejas deberán ir conjuntadas, no tanto en color, sino en concordancia.

Se pedirá a los invitados que dejen los teléfonos móviles fuera de la abadía, pues quieren impedir la interrupción de minutos musicales molestos, y la distracción de los invitados que por aburrimiento se distraen con los aparatos. Además de impedir que los más cotillas publiquen comentarios o fotos en directo en el Facebook o Twitter. Las críticas de los ridículos vestidos y atuendos tendrán que esperar.

Para el banquete también hay una serie de normas y consejos. Los más de 600 invitados se desplazarán a Buckingham Palace, donde hay que aceptar la oferta de los camareros de forma educada, no arrebatar la comida ni engullir por mucha hambre que se tenga, y tomar la bebida lentamente y a sorbos, nada de beber a “sant hilari”. Además de ser concientes con el alcohol, pues andar haciendo eses, o vomitar en los lavabos del Buckingham Palace no sería apropiado.

Otra norma muy importante es el lenguaje corporal. Nadie, nadie puede tocar a la reina, salvo Michelle Obama, y no hay que empezar una conversación con ella o con cualquier miembro de la casa real a menos que ellos den el primer paso. Hay que admitir que esta es la mejor norma, y que podría aplicarse en todas las bodas, pues te librarías de tener que aguantar a muchos pesados. Además la casa real ha insistido en que no se hagan reverencias cuando se salude a alguno de sus miembros.

Con esta normas, la boda del heredero al trono británico está más que controlada, aunque seguro que tantas instrucciones confundirán a más de uno que no recordará como hay que comportante ante tanto protocolo.

Autor: Eva Marco

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