Las joyas para la novia

A la hora de escoger los complementos que lucir el día de una boda, es necesario que cada mujer decida los que mejor le van no solo con el vestido de novia, sino también con su estilo personal, y con la forma de su rostro.

En este día, es de recibo huir de excesivas joyas, ya que podría resultar un look demasiado recargado. Por lo tanto, aunque hay muchas mujeres que además de la alianza de casada deciden llevar su anillo de pedida, las manos deberían estar lo más desnudas posibles, al igual que el escote. Por supuesto, todo depende de la propia personalidad de la novia, y de lo acostumbrada que esté o no a lucir adornos en su día a día.

Sin embargo,  para aquellas que buscan un outfit nupcial tradicional, y sobre todo, no sentirse disfrazadas durante el día de su boda, es necesario centrarse en una sola joya: los pendientes. Ya sean heredados de madres o abuelas, tengan una historia especial detrás, -como ser la pieza que han lucido las mujeres de la familia el día de sus enlaces matrimoniales-, o simplemente formen parte de ese ‘algo nuevo’ que compete a una boda, lucir unos bonitos pendientes es algo fundamental.

A pesar de que llevemos ese día el pelo suelto, una pieza de joyería en oro blanco –lo más recomendable, fino y elegante para una novia- hará que la atención se centre en el rostro. La largura de los mismos dependen en exclusiva de los gustos de la novia, aunque es el día perfecto para “arriesgar” de forma leve con algunos en forma de lágrima.

De hecho, algunas mujeres deciden que su ‘something blue’ sea lo que adorne su oreja el día de su boda, mediante un cristal colgante que además de ser la joya de excepción, también recuerda ese algo azul indispensable.

Fotos: Rosa Clará

Autor: Marta Marciel

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