Imprevistos en una boda

Las bodas suelen estar planificadas al detalle durante mucho tiempo antes de la celebración. Sin embargo, siempre pueden surgir imprevistos ¿Qué hacemos en esos casos? Beatriz Navarro, directora creativa de Bodabook.com, nos ofrece sus consejos ¡Toma nota!

Los meses previos a una boda se convierten en una auténtica locura tanto para los novios, como para sus familiares. Es en este momento cuando empiezan a darle vueltas a la cabeza y pensar en diferentes ideas, pero no todas buenas…

Pese a que todos digan que va a salir fenomenal, que la novia va a ser la más guapa del mundo, que la comida estará estupenda y que el novio estará en la iglesia siempre queda la duda de: ¿y si…?.¿Y si de repente el día de la boda se levanta con un grano espantoso en mitad de la cara? ¿Y si de repente el padrino se pone enfermo y no puede llevar a la novia? ¿Y si los controladores aéreos deciden ponerse de huelga otra vez justo el fin de semana de la boda? ¿Y si se descose el vestido?

Para empezar, solucionemos lo del grano o granazo que, en esos momentos, cualquier pequeña espinilla se hace inmensa. Como solución, acudir a un dermatólogo de urgencia y que receta algo que, aunque no pueda hacerlo desaparecer, haga que baje la inflamación y, por supuesto, ponerse en manos del maquillador que sabrá la mejor manera de disimularlo. Por las fotos, no hay porque preocuparse – photoshop hace milagros y un buen fotógrafo sabrá retocar sin que se note.

Claro que peor sería que se descosa el vestido, aunque si esto ocurre en mitad de la boda sí que no habría mucha solución. Porque si pasa en casa, siempre hay gente de confianza que, aunque no sean modistos, pueden darle unas puntadas para que ni se note. Si ocurre durante la boda, se debe tener a una persona designada que se ocupe de estos contratiempos (una hermana, mejor amiga) y que lleve un mini costurero para los pequeños descosidos, un poco de tiza blanca para la mancha imprevista en el traje de novia… Hay que acordarse que en las bodas mas “chic” se lleva el “going away dress” que no es más que un maravilloso vestido de cóctel para que la novia acabe la celebración bailando sin constricciones. En este caso, sería cuestión de que se pusiera este vestido un poco antes de lo previsto.

¡Qué hacemos si se tuercen los planes?

Volvamos al padrino. Aunque hay que ser positivos, todos nos podemos poner enfermos en cualquier circunstancia, así que se podría pensar en un padrino de repuesto (un hermano, tío, primo o amigo) para que acompañe a la novia en ese momento tan importante si falla el principal. Incluso ya que hay que buscar una alternativa, se busca el más guapo de los testigos, el que se parece a George Clooney para hacer una entrada triunfal.

A lo mejor muchos invitados no vienen de fuera, pero ¿y si la boda no es en tu ciudad y hay que desplazarse, coger un avión y los controladores deciden hacer de las suyas? Los novios, como sus familiares, se habrían ido unos días antes, así que el problema lo tendrían los invitados. Normalmente, se reserva el hotel para la noche de antes o incluso el mismo día, y en este caso, la dificultad sería llegar a tiempo. En el caso de que estas personas no puedan acudir a la boda, siempre se puede celebrar una pequeña fiesta con ellos más adelante. Una excusa perfecta para seguir festejando.

¿Y si llueve tanto que es casi imposible salir de casa? Entonces se consigue un paraguas enorme, como los utilizados en los campeonatos de golf, y en vez de ir andando a la iglesia, si es que esa era la intención, se va en coche. Que resulta que era un cátering al aire libre, ahí la solución es llamar al lugar de celebración y utilizar una gran carpa (suelen estar preparados para estos contratiempos).

¿Y si el coche antiguo y espectacular que va a llevar a la novia, es tan antiguo, tan antiguo que, de repente, a dos kilómetros de llegar se estropea? Bueno, esto es fácil, se coge el primer taxi que aparezca, total, como la novia siempre puede llegar tarde…eso sí, el novio se puede llevar un buen susto. Pero, ¿y si el que da el susto es el novio? ¿Y si el novio no aparece? Puede que esté muy enamorado, pero le entra un ataque de pánico y decide que ya no se quiere casar…Esto sí que es mejor no pensarlo porque no existe ninguna solución, así que es mejor dejar los ¿y si…? y disfrutar al máximo de los momentos previos al enlace.

Imágenes: “Sexo en Nueva York. La película”

Autor: Carmen Lopez

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