¿Sabes qué tipo de piel tienes?

¿Cuántas veces hemos escuchado eso de, ¿y tú qué tipo de piel tienes? A veces no es fácil situarse dentro de alguna de las cuatro categorías que las divide. En cualquier caso, el tipo de piel viene definido por el (des)equilibrio entre la cantidad de agua y grasa que retiene nuestra piel.

Piel normal

En este caso el equilibrio es adecuado, pero no, no es el tipo de piel más frecuente. Características que presenta:

  • Poro fino, pero no dilatado
  • Buena circulación sanguínea
  • Textura aterciopelada, suave y lisa
  • Generalmente sin impurezas

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Piel seca

En este caso la piel produce menos cantidad de sebo que la piel “normal”, producida por la carencia de los lípidos encargados de retener la humedad y formar un escudo que proteja de las influencias externas. Características que presenta:

  • Poros cerrados, invisibles
  • Sensación de piel tirante, cuarteada o escamosa
  • Enrojecimiento
  • Tendencia a presentar arrugas de forma más prematura

Cabe tener en cuenta que las pieles tienden a volverse más secas a medida que envejecen.

Piel grasa

En este caso, se produce una hiperproducción de grasa (seborrea). Características que presenta:

  • Poros visibles, agrandados
  • Presencia de brillos en el rostro
  • Aspecto de piel engrosada
  • Tendencia acneica

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Piel mixta

En este caso, los tipos de piel varían según la zona del rostro. Así, en la zona “T” (frente, nariz y barbilla) el aspecto de la piel es grasa, mientras que en la zona de las mejillas la piel puede ser seca o normal. En las zonas más grasas, los poros tienen un aspecto agrandado y la piel tiende a presentar brillos.

¿Y qué decir de la sensibilidad de la piel?

La piel sensible no es considerada, de por sí, un tipo de piel, sino que en función del tipo de piel que se tenga, se es más o menos propenso/a a presentar sensibilidad tópica. Así, las pieles secas suelen ser más sensibles, dado que la barrera protectora es más fina.

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Tengamos el tipo de piel que tengamos, la hidratación diaria es fundamental. Debemos encontrar la(s) crema(s) que mejor se adapten a nuestras necesidades, que nos ayuden a mantener la cantidad de agua que nuestra piel retiene de forma natural, creando una barrera protectora. Incluso en el caso de las pieles más grasas, dado que el sebo no realiza esa función de protección.

Imágenes: Pinterest

Autor: Gloria Prieto

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