Microdermoabrasión contra las cicatrices

Las cicatrices son como algunos amores, para siempre. Una vez que se han producido, ya sea por una pequeña lesión o accidente, o bien como resultado de una intervención quirúrgica, se quedarán con nosotros para el resto de nuestra vida.

El reto de los profesionales de la estética consiste en que en cualquiera de los casos esa pequeña mancha de piel sea lo más pequeña posible y además, conseguir eliminarla gracias a los tratamientos más innovadores.

Lo primero que tenéis que saber sobre las cicatrices es que siempre que se realiza una cirugía invasiva, en quirófano, ya sea estética o de otro tipo, nos queda una cicatriz. Lo que ha variado no sólo es la técnica de sutura de un corte, sino la intención. Antiguamente no se tenía en cuenta eso que tanto nos ocupa hoy en día : la necesidad y el derecho de lucir un cuerpo bello. De ahí esas grandes marcas en operaciones que no la requerían, o que podían haber sido realizadas en otros lugares “más discretos”.

Pues bien, en la actualidad , el tamaño, la forma, el grueso y el color de la cicatriz es una de vuestras grandes preocupaciones a la hora de entrar en un quirófano, como no podía ser menos. Es posible que a vuestras abuelas y madres también les preocupara, pero ni estaban en el tiempo ni el lugar de ese debate.

microdermoabrasion

A quienes pensáis realizaros alguna intervención os contaré que la evolución de las cicatrices es inversa a la de otras heridas o marcas. Se trata de un parche de piel permanente que crece sobre una herida, con lo cual al finalizar la intervención o cuando se produce un accidente, llaga o rasguño, no ha hecho más que acabar de nacer.

Durante el primer mes la cicatriz es prácticamente imperceptible, es un línea muy fina. Durante el segundo o tercer mes, esa cicatriz que prácticamente no se veía se convierte en una especie de cordón rojo abultado. Aquí ya se puede comenzar a tratar con cremas, apósitos e incluso con infiltraciones. Una vez que han pasado seis meses o un año, depende de cada paciente, la cicatriz empieza a perder volumen y coloración quedando ya una cicatriz madura, prácticamente del tono del resto de los tejidos que la rodean.

Sin embargo, a veces puede ocurrir que la cicatriz presente alguna patología. Puede que esté hundida, que tenga los bordes separados, que sea de un tono diferente al de la piel. Pues bien, aquí ya se puede tratar de forma quirúrgica. Cada caso siempre es diferente. Ya sabéis: técnicas universales, tratamientos personalizados.

Una solución que produce buenos resultados es la microdermoabrasión. No hablo por supuesto de grandes cicatrices sino de las que se producen en el rostro como resultado del acné o de alguna pequeña lesión. Consiste en una cánula que expulsa microcristales de aluminio y realiza una especie de barrido de la piel, eliminando las células muertas y actuando, como digo, sobre marcas y cicatrices.

Este tratamiento dura 20 minutos. Se realiza en clínica y puede ser combinado con otros que os indique el especialista. Depende de la profundidad de la cicatriz habrá que repetirlo dos o tres veces con intervalos de seis meses entre cada sesión.

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Moisés Martín Anaya es cirujano plástico y estético. Licenciado y Doctor Cum Laude por la Universidad de Salamanca, dirige la Clínica Moisés Martín Anaya y ejerce como especialista en el Hospital Virgen de la Paloma, en Madrid.

 

Autor: Moisés Martín Anaya

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