Maquillaje según la forma del rostro

El maquillaje brinda unas posibilidades inmensas de transformar y embellecer, siempre que se utilicen los productos apropiados, se aplique de la manera precisa y se elijan los tonos más adecuados. Pero, es importante tener en cuenta que uno de los elementos por el que está condicionado el maquillaje es la forma de la cara. Sigue leyendo y descubre la importancia de este factor.

La observación y el estudio del rostro permiten conocerlo mejor y sacarle el máximo partido posible. Por eso, la primera condición para conseguir un maquillaje favorecedor es conocer la forma de nuestra cara. Para ello hay que observarse minuciosa y objetivamente, examinado cada aspecto para saber si se debe destacar o disimular.

Proporciones ideales

Antes de determinar su forma, es conveniente conocer cuáles son las proporciones ideales de un rostro armonioso y tomarlo como referencia. Para ello, tomaremos como base la frente. Esta base nos permite dividir el rostro en tres zonas de idéntica longitud: zona superior (frente), zona media (desde debajo de las cejas hasta el final de la nariz) y zona inferior (desde la nariz hasta la barbilla).

La frente sirve también para medir el ancho de la cara, que debe ser dos veces y medio su altura. Con la ayuda de estas medidas y de la relación entre el largo y el ancho se puede dibujar un rectángulo que sirve de marco a diversas figuras geométricas.

Formas del rostro

  • Ovalada: es, en principio, la forma ideal, ya que presenta un equilibrio armonioso entre la altura y el ancho. En general, la zona superior y la inferior son iguales, mientras que la media es ligeramente más larga. Este tipo de rostro no necesita ninguna corrección y lo único que debe hacer es conservar y resaltar su equilibrio natural.
  • Triangular: después del ovalado, es el rostro que menos correcciones necesita. Se trata de una forma que resulta muy femenina: frente larga, pómulos altos y barbilla estrecha. A este tipo de rostro le favorece resaltar los ojos, y sobre todo, las cejas, espesas y levantadas hacia arriba.
  • Hexagonal: es un rostro difícil, demasiado anguloso en el que el maquillaje debe atenuar su lado geométrico.
  • Redondo: la altura es igual al ancho y las tres zonas horizontales son más o menos iguales, con un ligero predominio de la zona media, lo que otorga una gran importancia a las mejillas. Este rostro debe alargarse ópticamente con la ayuda del maquillaje, subiendo todo hacia arriba, pero si la persona y la edad lo permiten, puede mantener su forma, que contribuye a dar un aspecto juvenil y alegre.
  • Cuadrado: aunque son distintos en geometría, los rostros redondos y cuadrados son sensiblemente idénticos en lo que a maquillaje se refiere. Los cuadrados se diferencian por una zona inferior más importante, por lo que su maquillaje debe atender a disimular la mandíbula.
  • Rectangular: tienen un desequilibrio entre el ancho y el largo, por lo que el maquillaje debe acortarlo mediante líneas horizontales. En algunos casos se puede dejar sin rectificar, pero nunca se debe pronunciar el efecto alargado.

Imagen: makeup.com.

Autor: Carmen Martinez

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *