Malos hábitos que afectan también tu piel

La piel es uno de los órganos más sensibles y, por ello, hay hábitos o situaciones no imaginadas que la pueden afectar, tal como un atasco o estar mucho tiempo frente a las pantallas.

Te invitamos a conocer malos hábitos que afectan también tu piel y que quizás desconoces.

Estrés

El estrés mina la salud y desde cualquier lado que se la considere. En este sentido, la ansiedad, la presión constante o cualquier otra situación que suponga  estrés pueden afectar tu piel. La piel y la mente están más relacionadas de lo que se puede llegar a creer.

La falta de sueño

El no dormir lo suficiente, en tiempo y calidad, pueden agregarnos unos cuantos años de más.

La noche es el momento en el que la piel aprovecha para liberar las toxinas acumuladas durante el día y para regenerarse. Por ello, un descanso insuficiente puede ser el responsable de la aparición de arrugas prematuras, de ojeras, bolsas y de una piel deslucida en general.

 

La ciudad y su contaminación

Los gases acumulados, el humo y el tráfico, así como la polución en general, son altamente dañinos para la piel, tal como los rayos UV.

Todo esto puede llevar a una piel más rugosa, a deshidratación cutánea, poros obstruidos, manchas y falta de elasticidad, entre otros problemas.

Las pantallas

La luz azul que emiten las pantallas de los dispositivos electrónicos, en cualquiera de sus variedades, constituye otra forma de contaminación.

Este tipo de luz produce radicales libres que aceleran el proceso de envejecimiento de las células.

Fumar

El cigarrillo, y en específico, el humo, sea de primera o de segunda mano, es altamente nocivo para la piel.

De hecho, es uno de los principales responsables de envejecimiento prematuro, ya que acelera el proceso de deshidratación y la pérdida de colágeno.

No llevar una vida saludable

Esto incluye beber alcohol (deshidrata las células del organismo), vida sedentaria, no beber suficiente agua y alimentarse mal, abusar de la comida basura y los alimentos procesados.

El hecho de no tener una rutina de limpieza del rostro también es un mal hábito que habría que revertir, ya que aunque no te maquilles, la piel se ensucia por el sudor, el humo, etc.

La clave será entonces seguir una rutina de limpieza que elimine bien las toxinas, partículas contaminantes, células muertas y demás, al tiempo que hidrate y fortalezca la barrera de hidratación de la piel para que actúe como un escudo frente a la polución.

Imágenes: Pinterest, Pixabay

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