Locos por el transplante capilar: ¿Cómo se realiza?

 

Trasplante capilar: ¿Qué famosos han recurrido a el y qué técnicas existen?

 

Los microinjertos capilares están de moda debido a los sorprendentes resultados que están exhibiendo los personajes famosos que se han atrevido a probarlos.

Deportistas de élite como Rafa Nadal,  presentadores como Joaquín Prat , políticos como Silvio Berlusconi o simplemente rostros populares como Antonio David Flores ya han recurrido a ello.

 

Caso aparte es el de la Familia Real Británica.

Que no parece tener problema en lucir no ya incipientes coronillas como la del príncipe Harry, sino calvas completas como la su hermano William.

El hijo de Lady Di y heredero al trono se ha atrevido incluso a bromear sobre su cabeza.

 

Admitiendo que, aunque se encargue personalmente de peinar a su hija Charlotte, la peluquería no es lo suyo.

Porque, reconoce, que él no tiene mucho pelo donde practicar.

 

Una “real actitud» de normalidad que es cada vez más general, tanto si tiene como si no se tiene pelo, circunstancia que antes se escondía.

 

 

 

 

Hoy, el hombre apenas tiene miedo ya a sentirse señalado por hacerse un transplante capilar.

Debido a haberse generalizado hoy en día este tipo de tratamientos.

El “que dirán” influye cada vez menos en la toma de decisión, que se lleva adelante teniendo en cuenta las necesidades personales.

 

La calvicie común es la más conocida y tolerada y de la que se tratan los personajes antes mencionados en las clínicas.

 

En NEO, la unidad de microinjertos capilares, se trabaja con las técnicas FUE y FUSS.

Ambas basadas en la extracción de pelo de zonas pobladas de la cabeza propia del paciente para injertarlo en las áreas despobladas.

 

En este sentido, quiero aclarar dos aspectos que preocupan mucho a los pacientes.

  • El primero, muy preguntado en las consultas, es si la intervención duele y la respuesta es no.

Ambos procedimientos se realizan bajo anestesia local.

  • El segundo es si el pelo injertado se comportará de otra forma al cabello natural.

Tampoco, ya que el cabello crecerá de igual forma y no necesitará cuidados especiales.

 

 

La gran diferencia es a favor del paciente.

Puesto que el pelo transplantado presenta una resistencia mayor a los andrógenos ( las hormonas masculinas), por lo que es más resistente y no se cae.

 

Siempre puede ocurrir que algo se pierda, pero, en principio la cirugía capilar no precisa de retoques.

Sólo se hacen varias sesiones si no logra la total implantación en una sola sesión.

 

 

 

 

En cuanto a la técnica, su elección dependerá de varios factores:

  • Necesidades del paciente
  • Estado de la zona donante
  • Características del pelo y tamaño de sesión requerida
  • Otros .

 

Una vez valorado todos los factores, se determina cuál es la más adecuada para cada caso.

 

FUE se emplea en casos de alopecia común.

Consiste en obtener los folículos pilosos en pequeños grupos, de forma mínimamente invasiva y sin dejar cicatrices.

Se realiza mediante un punch (bisturí cilíndrico) de diámetro menor a un milímetro.

Mediante el cual se obtienen uno a uno los injertos capilares.

 

Por su parte, FUSS, también conocida como la tira, se basa en la extracción de una tira del cuero cabelludo de la región occipital.

Esta tira se fragmenta después en pequeños injertos que contienen de uno a cuatro folículos.

 

La manipulación y el preparado de los injertos, es en este caso, un proceso meticuloso que requiere el manejo de un microscopio estereoscópico.

 

Los efectos secundarios son irrelevantes, nada más allá que cualquier pequeña molestia o irritación propia de la manipulación de una zona.

Pero siempre muy externa porque la intervención se realiza en la piel y no afecta a tejidos profundos.

 

Eso sí, la cirugía capilar requiere revisiones y un postoperatorio como cualquier procedimiento quirúrgico.

Suelen ser 15 días de cuidados específicos y un par de meses para ciertas recomendaciones generales

 

Tras la intervención, hay que acudir a consulta una a la semana para valorar signos inflamatorios.

Luego al mes y a partir de allí, normalmente cada 3 meses, después a los seis y finalmente al año, que es cuando se hace la valoración final.

 

 

 

 

Bettina Tiravanti

Cirujanaespecialista en Microinjertos de Clínicas Dorsia

 

 

 

Imágenes: Pinterest

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