Las claves del bótox: equilibrio y naturalidad

El bótox continúa siendo el tratamiento estético más utilizado en todo el mundo. Diez millones de personas siguen, casi veinte años después de sus primeras incursiones en el sector de la belleza, confiando en sus propiedades antienvejecimiento.

Afortunadamente, durante estos dos decenios se ha recorrido un largo camino en el que la experiencia nos ha llevado hacia el concepto de naturalidad. Las hemerotecas están llenas de rostros famosos inexpresivos. Caras de actores, presentadoras o cantantes que no denotan ni alegría, ni tristeza, por no hablar de la tirantez que se percibe en el tercio medio superior.

Es el resultado evidente de la toxina botulínica de tipo A llevado a sus máximos extremos paralizantes, porque lo que hace el bótox es relajar los músculos, suavizando el efecto que hacen al contraerse.Ese efecto no es otro que las llamadas arrugas de expresión, sobre todo las que aparecen en torno a la mirada, las denominadas patas de gallo y el entrecejo.

La gestualización constante a lo largo de los años nos produce estas marcas en la piel. Mediante el tratamiento con toxina botulínica no solo las disimulamos sino que evitamos que, durante el tiempo que actúa, continúe produciéndose esta mecánica envejecedora.

botox

La cantidad de toxina a aplicar y el lugar deben ser decididos por el doctor estético experimentado, o de lo contrario, podríamos tener problemas.

El primero es ese rostro inalterable que se produce al aplicar más producto del necesario. El resultado es una cara que no tiene expresión y que se parece a mucho a otras que hemos visto en televisión y las revistas.

La culpa la tiene la cantidad, pero también el escaso acierto en la administración, que debe estar basada en el equilibrio de los músculos elevadores y depresores,  que se encuentran  situados alrededor de la ceja y  los ojos. Otro problema son las asimetrías, que, aunque pueden corregirse en retoques posteriores, no son nada deseables.

Para evitarlas es necesario ajustar la dosis a la fortaleza particular de cada músculo de cada paciente. De las cejas para abajo, todo tiene su cierto peligro, porque hay mucha musculatura motora y en cuanto se difunda un poco más esa toxina botulínica van a provocar dichas asimetrías.

Os advierto también en cuanto a la alegría con que esta toxina se emplea en algunos lugares, fuera de las clínicas. Es posible que hayáis oído hablar de las bótox party. Se trata de reuniones de amigas a las que, como regalo de la anfitriona, se llama a un médico estético para que inyecte bótox a las asistentes.

Además de una frivolidad, recuerdo que los tratamientos estéticos deben ser realizados en las clínicas. Cuidado también con el llamado bótox coreano, ofrecido por Internet a precios muy bajos y que puede provocar alergias. La duración del bótox es de seis meses y se puede combinar con otras técnicas de rejuvenecimiento.

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Moisés Martín Anaya es cirujano plástico y estético. Licenciado y Doctor Cum Laude por la Universidad de Salamanca, dirige la Clínica Moisés Martín Anaya y ejerce como especialista en el Hospital Virgen de la Paloma, en Madrid.

Imágenes: Pinterest

 

 

 

Autor: Moisés Martín Anaya

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