Consejos prácticos para cuidar el cabello durante el verano

Durante el verano es fundamental aumentar los cuidados en el cabello porque con el calor tiende a resecarse, acción que se potencia con el cloro del agua de las piscinas o de la sal del mar. Un motivo por el que hay que seguir una serie de cuidados específicos, algunos de los cuales pueden mantenerse durante todo el año para tener un mejor cuero cabelludo.

En este caso, lo fundamental es utilizar productos adecuados para el tipo de pelo que se tenga, sobre todo, si está teñido y se han hecho mechas porque en el cuero cabelludo se reseca más y necesita una mayor hidratación, que puede aportarse con mascarillas específicas de hidratación o nutrición que se encuentran en cualquier supermercado o bien en tiendas naturalistas si se prefiere optar por este tipo de productos. Unos cuidados que hay que extremar durante el verano y los días de sol, incluso aunque no se tenga el pelo teñido o con permanente.

Importante es igualmente que, al secarlo, el secador no se ponga demasiado cerca porque este gesto tan sencillo y, lamentablemente, tan habitual, es nefasto y contribuye a secar muchísimo el pelo.

Además, es también importante controlar y vigilar aspectos como la caspa o la grasa porque contribuyen a una pérdida de cabello, siendo igualmente conveniente tratarlos con productos específicos.

Pero, aparte de los cuidados de belleza, es fundamental seguir otra serie de pautas para cuidarse que pasan por vigilar la alimentación, puesto que existe una relación directa entre los alimentos que se ingieren y el estado del cabello. De esta manera, es fundamental consumir frutas y verduras, sobre todo, como las acelgas o las espinacas por ser ricas en hierro, al igual que las carnes rojas.

Otros alimentos que no pueden faltar son los ricos en zinc, mineral que se encuentra en quesos curados, hígado, ostras y huevos, al igual que en otros productos alimentarios como el germen de trigo o el salvado de trigo.

Y, por supuesto, el verano puede ser un buen momento para introducir otros hábitos saludables para el cabello porque no sólo el sol o el agua de la piscina o mar lo deshidrata, también contribuyen otros factores como la contaminación o el estrés.

Por ello, es fundamental aprender a controlar el estrés, iniciándose en actividades de relajación a las que en verano es más fácil acudir porque se dispone de más tiempo con las vacaciones, pudiendo así adquirir las pautas que pueden aplicarse durante el resto del año. Y es que, aunque parezca mentira, realmente cuando se está sometido a tensiones o estrés u otras situaciones que generen nerviosismo, el pelo pierde brillo y fortaleza.

Y otro consejo que puede seguirse también durante todo el año es hacer ejercicio porque el pelo mejora cuando se tiene una vida activa y no sedentaria.

Autor: Eva Sereno

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