Cómo evitar el dolor de pies

Llega el verano, y con él, las altas temperaturas, el buen tiempo, el cambio de armario… y el dolor de pies. Aunque en invierno también podamos sufrir con los tacones, las medias y los pantalones largos pueden hacer que lo evitemos en algunos casos. Pero con el verano instaurado en nuestras vidas, puede suceder que las rozaduras lleguen a Nosotras gracias a las cuñas, las sandalias, los zapatos sin ningún tipo de protección… Por ello, y para no sufrir, o al menos reducir ese dolor a su mínima potencia en cuestión de pies, os damos las claves que os ayudarán a conseguirlo de forma natural.

Para empezar, si acaba de deshacerte de las medias y quieres atreverte con las cuñas más altas que guardas en tu zapatero, te recomendamos precaución. Y siempre llevar, por supuesto, tiritas o esparadrapo para pies en el bolso. Eso nos ayudará  a conseguir que al menos de forma momentánea, podamos cubrir aquellas zonas que se han rozado con la fricción de los zapatos veraniegos.

Por otra parte, también hemos de pensar en qué tipo de calzado nos viene mejor, al menos durante las primeras semanas. Es decir, deberíamos pensar en que no es necesario a lo mejor, adaptarnos enseguida a sandalias que puedan rozarnos o hacernos daño en los dedos, plantas y talones. Lo más importante es que nos vayamos acostumbrando poco a poco a lo que esto quiere decir.

En otro orden de cosas, también es necesario que apostemos por las plantillas, al menos durante los primeros días, para poder hacer que las plantas de nuestros pies estén en circunstancias inmejorables. Así, también podemos apostar por los antiestéticos y a la vez súper prácticos pinkies, que protegerán nuestros dedos dentro de los zapatos cerrados, y que no se ven. ¡Y a disfrutar!

Imagen: El reflejo en la ventana

Autor: Marta Marciel

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