Septiembre, el mes de más separaciones ¿Cómo ayudar a los hijos?

En España hay más demandas de divorcios y separación justo después de las vacaciones de verano y los niños son un papel clave en el proceso

A partir del 1981, que se aprobó la ley de divorcios en España, ha crecido una generación con 3 progenitores: papá, mamá y su divorcio.

Según varios estudios y estadísticas, las vacaciones de verano son un periodo clave para la pareja, siendo septiembre el mes donde más separaciones y divorcios se realizan o donde se producen más roces familiares y los hijos de la pareja son papel fundamental en el duro proceso.

 

¿Cómo se debe actuar para que no sufran y les afecte lo menos posible?

Según la socióloga Alicia Aradilla: “Sea en septiembre o a lo largo del año, está claro que las vacaciones son un momento clave donde los roces en la pareja se acentúan. Los adultos se divorcian, en muchos casos, como un acto de nueva oportunidad para sus vidas. Aunque es vivido muy diferente por los hijos, en caso de que no sea un divorcio consciente, se les atribuye consciente o subconscientemente nuevos roles, como testigo (de las peleas y enfrentamientos) papeles de árbitro (entre padres), de mensajero (de la comunicación deteriorada o rota), de espía (de la nueva pareja) o en el peor de los casos, acaban siendo el  instrumento de venganza”.

Los padres divorciados no sólo deben preguntarse ¿cómo me comporto como progenitor?, pueden también llevar esa misma cuestión a su proceso de divorcio, porque el divorcio rediseña la vida cotidiana del niño, las creencias que pueda adoptar, los valores que tendrá, la visión de cómo ve el mundo.

Esta nueva situación genera nuevas situaciones y preguntas para los niños. Por ejemplo, asumir responsabilidades que en otro modelo familiar no se le darían o  desdoblarse emocionalmente.

Cada momento histórico genera características sociales peculiares, los divorcios desde 1981 van en aumento,  algunas estadísticas europeas nos revelan que sólo el 2% de personas (de menos de 60 años) divorciadas no vuelven a formar pareja. Se prevé que las generaciones nacidas después de los 90 pasen por más de un proceso divorcio de sus padres ¿Cómo superarlo?

 

Las claves de Alicia Aradilla para minimizar los efectos negativos del divorcio en los hijos

  • Evitar que el niño/a sea testigo en discusiones o conversaciones tensas de los adultos y ante todo, evitar convertirlo posteriormente en árbitro haciéndole preguntas de aquella conversación.
  • Eximirlo de la responsabilidad de dar información al otro progenitor.
  • Si la comunicación está deteriorada o rota, son los padres los que tiene la responsabilidad de encontrar nuevos canales de comunicación, siempre queda la opción de un mediador profesional.
  • Preguntar a los hijos ¿Cómo te sientes? Respecto a las situaciones que se vayan sucediendo. Preguntarles también ¿Qué desean? respecto a los cambios, independientemente que se les pueda complacer, es importante que puedan expresarse.
  • La ley de la compensación, en principio parece un recurso a corto plazo, pero acaba dañando a todos los miembros de la familia y de especial manera en el periodo post divorcio. Periodo que, en muchos casos, es más largo que el de matrimonio.

Si tomamos la decisión del divorcio, introducimos un nuevo progenitor (metafórico) en nuestro sistema familiar, prestemos especial atención a ello, en pos de todos y de las futuras relaciones interpersonales que ese menor establecerá como adulto enamorado y deseoso de vivir la experiencia de tener hijos.

Para que la rueda de la vida siga girando, pero por nuevos y mejores caminos.

Esta generación es una población que merece una especial atención sociológica, ya que se desarrollan física y emocionalmente en una situación familiar, que aunque está socialmente asumida, no siempre los adultos están suficientemente preparados para manejar.

 

 

Alicia Aradilla es socióloga, experta en neurolingüística. Existen muchos caminos para el desarrollo personal, pero el más rápido y accesible es a través de la toma de conciencia de las palabras. Ellas son la clave de nuestras creencias, valores y comportamientos. Ellas son las columnas de nuestra identidad. Ellas son el primer paso de nuestros pensamientos y actos. El lenguaje es nuestra gran diferencia como especie.

Profesional de reconocido prestigio que ofrece sus conocimientos académicos, experiencia personal y empresarial para acompañar  a personas y organizaciones en la decisión y atrevimiento de generar Felicidad mediante su lenguaje. Alicia es además autora del libro “Las palabras que nos habitan” (Ed. Uno. Barcelona 2.016)  y Creadora y Directora del proyecto  CLES “Club de Lectura Empresarial Sociológico “Suéñate“. Desde 2015 hasta la actualidad.

Imágenes: Pinterest

Autor: Alba Gatell

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