¿Qué vitaminas son esenciales durante el embarazo?

Si bien todos los nutrientes son esenciales durante el embarazo, hay ciertas vitaminas que cumplen papeles importantes durante la gestación y que no habrá que descuidar para evitar problemas o, incluso, malformaciones del feto. En principio, no debéis olvidar que durante el embarazo ya no se tratará solo de nutrir tu cuerpo sino también, y sobre todo, el de tu bebé. Las vitaminas son clave para garantizar un normal desarrollo del feto.

La vitamina A es esencial y su carencia suele ser rara. No obstante, también hay que tener extremo cuidado con lo contrario, es decir, con una hipervitaminosis A, ya que es también perjudicial para el bebé en formación. Esta vitamina, tan necesaria para las células, tejidos y órganos en general, se puede encontrar de manera natural en verduras de hoja verde, frutas y vegetales de color amarillo y en lácteos, además de en las yemas de huevo, entre otros alimentos.

Las vitaminas del complejo B también juegan un rol esencial: en este sentido, la B6 es una de las más resentidas durante el embarazo, ya que su nivel tiende a bajar, en cuyo caso, será necesario suplementar – aunque eso lo decidirá, claro está, el médico-. Además, esta vitamina ayudará a controlar las náuseas durante este período y la hipertensión -uno de los problemas que en ocasiones es más difícil de controlar-. La podéis encontrar en legumbres, cereales integrales, frutos secos y levadura de cerveza, entre otros.

verduras

Pero seguramente también habéis oído hablar de la B9 o ácido fólico: es una de las importantes durante la gestación ya que ayuda en la prevención de ciertos defectos congénitos como la espina bífida. Además, una deficiencia de este nutriente puede llevar a parto prematuro, aborto espontáneo o bajo peso al nacer. ¿Dónde está? En verduras de hoja verde, crucíferas como el brócoli y la coliflor, levadura de cerveza, guisantes, etc.

La vitamina C también cumple su papel fundamental durante esta etapa tan importante en la vida de cualquier mujer: su carencia puede estar vinculada con preeclampsia o toxemia, y rotura prematura de la membranas amnióticas. No obstante, también habrá que tener mucho cuidado con el exceso de esta vitamina, ya que puede producir escorbuto del lactante, por lo cual se recomienda no tomar dosis superiores a las aconsejadas -10 mg./día-70-85 mg./día-. Para incorporar este nutriente de fuente natural no olvidéis consumir frutas cítricas, kiwis, fresas, verduras de hoja verde, pimientos y tomates.

Finalmente, la vitamina D: si bien su carencia no es habitual, habrá que asegurarse una dosis de sol diaria para ayudar a su síntesis. Su deficiencia puede llevar a hipocalcemia neonatal y osteomalacia en la madre, pero habrá que tener cuidado con la hipervitaminosis D, ya que también puede dañar al feto.

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