Prepara la habitación del peque para el nuevo curso

Hace ya un mes que comenzó el curso escolar y los niños, además de las tareas y actividades de cada tarde, comienzan a anotar en sus agendas las fechas de los primeros exámenes. Para facilitar esta primera toma de contacto con los exámenes tenemos que ser muy detallistas y cuidar al máximo todos los factores que influyen en el espacio de estudio de los niños.

En primer lugar, trata de acondicionarle a tu hijo una mesa lo más grande posible para que, además de colocar el libro de estudio, pueda tener encima todo aquello que vaya a necesitar para su trabajo: estuches, colores, libretas, folios, pegamento y tijeras… De esta manera evitarás que pierda la concentración cada vez que se levante a coger algo.

Además de la mesa, es fundamental que tu hijo disponga de una silla de estudio que le ofrezca la comodidad suficiente como para pasar varias horas allí sentado sin que se resienta su espalda. Intenta, en la medida de lo posible, que esta silla pueda regularse en altura para adaptarla al tamaño de la mesa.

Una vez seleccionados los dos elementos principales, que son la mesa y la silla, hay que proceder a colocarlos en un ambiente adecuado. Este ambiente, que generalmente será su habitación, debe estar bien iluminado a través de dos fuentes de luz: la natural y la artificial.

De día utilizaremos la entrada de luz natural de una ventana junto a un foco de estudio colocado en la mesa. De noche mantendremos el foco de estudio encendido y añadiremos una luz general proveniente de la lámpara del techo. De esta manera el niño siempre dispondrá de dos fuentes de luz que evitarán que se haga sombra al escribir.

Junto a la luz debe cuidarse la oxigenación de la habitación, dejándola ventilar durante una hora antes del estudio para que cuando el niño comience con sus deberes tenga una temperatura adecuada y un ambiente fresco en la sala.

Como último elemento que podemos controlar durante las horas de estudio de nuestro hijo queda hablar del ruido. Ya que el niño deberá mantenerse concentrado durante varias horas frente a los libros, es imprescindible ayudarle todo lo posible creando un entorno libre de ruidos y molestias.

Para ello, hay que elegir una hora de trabajo del niño en la que la televisión se pondrá más baja, se evitarán las discusiones y se avisará al resto de la familia de que no deben molestar al estudiante. Además de esto, es muy aconsejable no poner música durante este rato y evitar ruidos cotidianos como el del lavavajillas o la lavadora.

Ya que estudiar es la obligación máxima de nuestro hijo durante gran parte de su vida, debemos procurar todos los medios necesarios para que pueda hacerlo en las mejores condiciones. ¡Nunca es suficiente cuando se trata de la educación de nuestros hijos!

Imagen: Madreshoy.

Autor: Helena Invernon

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