Cómo crear hábitos de estudio en tu hijo

Generalmente tendemos a decirles a nuestros hijos que deben estudiar porque es su obligación, contentándose con recibir como premio la satisfacción de haber obtenido una buena nota en el examen. Sin embargo, también es nuestra obligación trabajar y cobramos por ello un salario con el que, además de pagar las facturas, podemos comprar cosas que nos apetecen o realizar actividades de ocio.

De igual modo que nos ocurre a los adultos cuando realizamos un trabajo, los niños también quieren obtener una recompensa que premie todo el esfuerzo que han realizado para cumplir con sus responsabilidades. Por ello, el primer paso para crear hábitos de estudio en tu hijo pasa por negociar con él cuáles son sus intereses y motivaciones, en aras de utilizarlo como premio en función de unas metas que se establecerán más adelante.

Estas metas deben ser progresivas, e incluirán etapas diarias, semanales, mensuales y un gran objetivo final. En el caso de los estudiantes, este objetivo final suele se aprobarlas todas, aunque si el niño ya tiene una cierta habilidad académica podemos subir el listón enfocando el objetivo final en la adquisición de un nuevo idioma o de conocimientos informáticos.

En cuanto a la elección de los premios, todo debe ser proporcional al esfuerzo que suponga para el niño alcanzar cada uno de los objetivos. Si el sacrificio y la responsabilidad son muy grandes, el premio ha de ser lo suficientemente atractivo e interesante como para que durante todo el año compense el esfuerzo.

Eso sí, es importante recordar que no todo en esta vida es el dinero y los premios materiales. A menudo resulta más reconfortante para un niño que su padre pase tiempo con él, lo escuche y le dedique su atención a que le lleve un regalo al salir del trabajo y no vuelvan a verse hasta la hora de cenar. Por ello, los premios diarios pueden consistir en unas horas de juego juntos en el parque o, si la temperatura no lo permite, en organizar en casa una sesión de juegos de mesa o cine para toda la familia.

Finalmente, para crear hábitos de estudio en tu hijo debes ser constante y tenaz. Los niños pasan la mayor parte del día queriendo jugar, por lo que no debes frustrarte si ves que a los cinco minutos de sentarse a hacer los deberes ya se ha distraído y piensa en otra cosa. En lugar de regañarle, aprovecha ese interés del niño hacia el mundo que lo rodea y ofréceselo como premio o conéctalo con lo que está estudiando para fomentar el gusto por los estudios.

Y por último, recuerda que si el niño cumple su palabra tú también debes cumplir la tuya. Queda completamente prohibido ofrecer un premio que luego no se va a poder cumplir, ya que si esto sucede el niño entenderá que su esfuerzo no tiene recompensa y que no merece la pena luchar por aquello que quiere.

Imagen: Charanga.

Autor: Helena Invernon

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