Mamás: ¿Cómo hacer que tus hijos no se peleen?

Si los padres discuten delante de
los hijos, de esa forma se comportarán ellos con las personas que se
relacionan.

Aunque a veces es difícil disimular
el estado de ánimo cuando estamos enfadadas, el diálogo entre
los padres y con los hijos les dará seguridad
, además de
conseguir estabilidad en la pareja. Si los adultos que los están
educando no saben cómo arreglar los desacuerdos que pueden haber
entre ellos no lograrán enseñar a los niños a hacerlo,
obligándoles a vivir un estrés emocional que les provoca
sufrimiento.

Debemos tener en cuenta que los hijos aman a sus
padres de forma natural
, si ellos se enfrentan entre sí los
niños no saben qué posición tomar y mientras cada adulto sufre
en ese momento por él mismo, el pequeño lo hace por todos.

Si viven estas situaciones no sabrán
arreglar los conflictos que puedan tener con otros niños e influirá
negativamente en su manera de relacionarse, llegando a veces al
aislamiento; por ello, los padres deben enseñarles con el ejemplo
en la forma de relacionarse toda la familia
.

En un estado de enfado es importante
el diálogo, pero sobretodo saber cuándo es el momento
oportuno. Forzar a un adulto o a un niño a hablar en un momento de
nerviosismo puede empeorar mucho la situación, esperar a que se
calme es una muestra de respeto, enseñanza indispensable que deben
recibir todos los niños.

Ayudarles a encontrar una
solución a sus sentimientos y al conflicto
hará que aprendan a
reflexionar en el futuro, evitando que crean que cualquier situación
es irremediable. Conseguir que observen su propia conducta y
determinen cuál es la verdadera causa de la discusión evitará que
se sientan siempre las víctimas o que crean que pueden enfrentarse a
los demás por capricho.

Si no ha sido su conducta la causa,
deberemos enseñarles a no permitir que otras personas les hieran sin
utilizar la agresión
, física o verbal, para ello.

Debemos enseñar a nuestros hijos a
enfrentarse a las dificultades por ellos mismos, pues no estarán
siempre a nuestro lado. Observemos las actitudes que no nos
funcionan a los mayores
y
evitemos así que los niños las repitan en sus formas de
reaccionar.

Autor: Elena Estepa Estrella

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