Lactancia materna: mucho más que alimentar a tu bebé

La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a tu
hijo. Es el alimento más completo que se le puede dar al recién nacido y la
mejor protección que se le puede dar una vez que ha venido al mundo. Desde
estas líneas te vamos a dar las pautas para una correcta colocación del bebé a
la hora de darle el pecho, hablaremos de las ventajas y posibles inconvenientes y cómo evitar las
grietas en los pezones.

La lactancia materna es fuente de vida. Es el mejor alimento para tu bebé y no
sólo por su composición, ya que es la única leche, por muy parecidas que sean
las fórmulas actuales que se venden en las farmacias, que va cambiando su
composición a lo largo de la toma: al principio más líquida para saciar la sed
del recién nacido, luego más densa para alimentarle y por último la mayor
concentración de grasa para satisfacerle. Además, crea un vínculo afectivo entre el bebé y la madre, y le sirve de protección frente a numerosas infecciones. El 99% de las mujeres son aptas para amamantar a su hijo y la constancia
y la paciencia son fundamentales.

Técnica para dar el
pecho

Aunque la subida de
leche
no se suele producir hasta 3 ó
4 días después del alumbramiento
, es muy importante alimentar al bebé la
primera hora de vida para facilitar el correcto amamantamiento. Además es
importante dar el pecho a demanda al
pequeño las primeras semanas, lo que facilitará una mayor producción de leche y
le servirá de tranquilidad y consuelo, no sólo para saciar su apetito.

Para realizar un
correcto amamantamiento
a continuación te facilitamos unas pautas a seguir:

  • Lavarse siempre las manos antes de alimentar a tu bebé.
  • Colocar al pequeño “tripa contra tripa” para que no tenga
    que girar la cabeza para alcanzar el pezón.
  • Coger el pecho con la mano en forma de “C”, nunca de “V” ya
    que se oprimen los conductos de la leche.
  • Rozar los labios del recién nacido con el pezón para
    estimular su reflejo de búsqueda del mismo.
  • Situar la nariz del bebé a la altura del pezón para que
    introduzca el pezón correctamente en la boca, es decir, el pezón y la parte
    inferior de la aureola. Este bebé mamará correctamente con la boca abierta y su
    nariz y mentón pegados al pecho.
  • Una vez termine con un pecho, ofrécele el otro. Unas veces
    lo querrá, otras se quedará satisfecho.
  • Si aprecias que quedan acúmulos en la parte lateral del
    pecho, junto al brazo, la posición ideal para coger al pequeño es la posición
    del “balón de rugby”.

Siguiendo estas pautas evitarás
la aparición de pezones agrietados y doloridos
, baja producción de leche o
pechos duros. Pero también que le entre menos aire y, por lo tanto, se evitan los gases y cólicos del recién
nacido
.

Ventajas e
inconvenientes de la lactancia materna

Las ventajas de este tipo de alimentación son múltiples,
tanto para el recién nacido como para la madre; sin embargo los inconvenientes
se reducen a uno, que sólo nosotras podemos llevar a cabo este tipo de
alimentación.

Para el bebé sirve de protección
frente a numerosas enfermedades
:

  • Alergias.
  • Obesidad.
  • Muerte súbita.
  • Diabetes.
  • Estreñimiento.
  • Cáncer de mama.
  • Enfermedad de Hodgkin.
  • Leucemia.
  • Asma.
  • Otitis.
  • Infecciones de orina.
  • Etc.

Por su parte, los
beneficios maternos también son numerosos
:

  • Se reduce el riesgo de cáncer de mama y ovarios, si se
    alimenta al pequeño durante un mínimo de 3 meses con leche materna.
  • Menor riesgo de osteoporosis.
  • Menor sangrado en el puerperio y menos anemias.
  • Menor riesgo de hipertensión.
  • Menor riesgo de padecer depresión posparto.
  • Mejor recuperación.

Ante todas estas virtudes, ¿quién no se anima a amamantar a
su bebé? Si deseas más información ponte en contacto con La Liga de la Leche.

Autor: Patricia Galindo

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