Embarazo: este verano lo vas a conseguir

El estrés es uno de los factores más importantes de fracaso cuando se busca el embarazo.

La ansiedad que producen los problemas diarios y la propia tensión de estar intentando el positivo y que no llegue, influyen en el resultado final. La ansiedad induce a un retraso, y en casos severos hasta la inhibición de la hormona que desencadena la ovulación (LH).

A la vez, se incrementan los glucocorticoides, de adrenalina y noradrenalina, que podrían disminuir la receptividad del útero a los embriones. Si tú pareja y tú lleváis meses tratando de lograrlo, es posible que el verano sea vuestro momento. Menos trabajo, mayor desconexión y relax, y, por qué no, más posibilidades de practicar sexo romántico, sin pensar tanto en el deseado bebé.

También puedes dedicarle más tiempo a la lista de la compra, a elegir esos alimentos que son beneficiosos para la fertilidad. Apunta y piensa en elaborar postres, ensaladas y platos sencillos con frutas, verduras y antioxidantes, entre los que destaquen el resveratrol y la vitamina C. El pescado ideal para las cenas y comidas de esta temporada y es rico en vitaminas D y E, que puedes encontrar también en el azul, es decir, las sardinas, la caballa, el atún y otros. Los frutos secos también las contienen.

 

 

Estos consejos valen también para tu chico, puesto que antioxidantes y vitaminas mejoran también la calidad del semen. Para ambos, también recomendados zinc, selenio, ácidos grasos poliinsaturados, como el Omega3, presentes también en los pescados antes mencionados.

El ácido fólico, muy necesario en el embarazo, presente en algunos alimentos como espinacas y nueces, deberá obtenerse mediante suplementación si no se ingiere a través de los alimentos.

El deporte, con moderación, sobre todo si estáis en pleno tratamiento de reproducción asistida (la demanda de tratamientos de infertilidad aumenta un 12% durante los meses estivales). Más de 4 horas a la semana de ejercicio físico intenso se asocia a menores probabilidades de éxito.

Cada tratamiento, no obstante, requiere sus matices. Durante las fases iniciales de una fecundación in vitro no hay ningún problema en practicar deporte, pero cuando los folículos empiezan a ser grandes se recomienda evitar deportes intensos y de impacto. Esto podría favorecer dolores y molestias abdominales y aunque de forma poco frecuente la rotura prematura de los mismos.

Además, el ejercicio extenuante podría disminuir el flujo sanguíneo en el punto donde se implanta el embrión y en etapas iniciales de la gestación.

Por último, con moderación, protección máxima y a las horas de menos radiación, esa vitamina D que nos proporciona el sol servirá también de estimulante para lograr nuestros deseos.

 

Fulvia Mancini es Directora Médica de Clínicas Eva

Imágenes: Pinterest

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