Tecnología en la infancia: cómo inculcar buenos hábitos desde el hogar.

 

En el Día Universal del Niño, la marca de smartphones Wiko quiere ayudar a los padres a enseñar comportamientos correctos en relación a las nuevas tecnologías.

La finalidad es que los pequeños aprovechen sus beneficios minimizando riesgos.

 

Enseñarles a elegir contenido apropiado, evitar información personal o denunciar situaciones de acoso son algunas de las recomendaciones con las que nuestros hijos se convertirán en usuarios de smartphones responsables y seguros.

El uso de las nuevas tecnologías ocupa cada vez más tiempo en nuestro día a día.

Si los adultos lo empleamos tanto para nuestro trabajo como para los momentos de ocio, los jóvenes son los verdaderos expertos.

 

A pesar de que los niños son ya nativos digitales, son los padres los responsables de inculcarles unos hábitos correctos, para que sepan cómo utilizar la tecnología que siempre han tenido alrededor.

 

En el Día Universal del Niño, el fabricante de smartphones Wiko ha querido hacer un llamamiento.

Ayudar a los adultos a inculcar esos buenos hábitos que velen por la privacidad de los más pequeños.

 

 

 

 

Y es que, según el I Estudio “La tecnología en la infancia: necesidad o capricho” elaborado por la compañía, el 46% de los españoles considera necesario que los niños tengan móvil para sentirse parte de su grupo de amigos.

Y este momento llega cada vez antes, ya que muchos deciden comprar su primer terminal a los pequeños de la casa a partir de los 13 años.

A esta edad, aprender a usar el smartphone y, sobre todo, Internet, será clave para garantizar su seguridad, así como un comportamiento adecuado.

Así que toma nota y apunta estos consejos con los que tus hijos aprenderán qué deben hacer y qué han de evitar en el mundo digital.

 

Perfiles sociales.

Las RRSS son uno de los principales lugares de encuentro en la red, espacios en los que se comparte información personal.

El 64% de los padres participantes en el estudio de Wiko considera que no se debería tener la oportunidad de acceder a las redes sociales hasta la franja de edad comprendida entre los 14 y los 16 años.

Si ya poseen perfiles sociales, una vez creados, lo mejor es que los adultos supervisen su uso.

No se trata de leer sus comentarios, sino de ayudarles a discernir qué contactos son recomendables y cuáles no.

Así como qué contenido pueden o no compartir.

 

 

 

Contraseñas seguras.

Ya seamos niños o adultos, las contraseñas de las aplicaciones deben ser lo menos controlables posibles.

Los padres no tienen por qué conocer estas contraseñas, pero sí explicarles que nunca deben compartirse con nadie, ni ser excesivamente sencillas, para evitar hackeos.

Al finalizar, no hay que olvidar cerrar la sesión de la red social, mail o cualquier otra página en la que haya sido necesario introducir un nombre de usuario y palabra clave para que nadie pueda acceder más tarde.

No al ciberacoso.

Tanto si son testigos, como si se convierten en víctimas.

Los pequeños deben comprender que las frases despectivas, los contenidos inapropiados o las críticas a otras personas no deben ser permitidas.

Animarles a contar si se encuentran con alguna situación de este tipo será clave tanto para su protección como para la de otros jóvenes.

 

Internet con límites.

Una de las principales preocupaciones de los padres es el tipo de información al que acceden los jóvenes.

De hecho, el 94% considera que es importante controlar el uso que los niños hacen de las tecnologías.

Por este motivo, se recomienda instalar programas de control parental que les impidan el acceso a determinadas páginas o el pago con tarjeta.

 

Imágenes: Pixabay, Wiko

Autor: Andrea Pascual

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