Conoce el “Síndrome del Nido Vacío” de la mano de Alicia Aradilla

¿Cómo gestionar el corazón que siente este frío emocional? Alicia Aradilla da las claves para ello.

Llega el último cuatrimestre del año y septiembre es el mes por excelencia de nidos vacíos, porque los hijos marchan a la universidad y la pareja vuelve a quedarse sola ¿Momento de reconexión o desconexión? De uno mismo y de la pareja.

El mes de septiembre es el mes por excelencia de nidos vacíos, ya que en ocasiones los hijos marchan de casa y la pareja, después de muchos años, cierra la etapa de crianza desde la convivencia diaria, para volver a encontrarse.

“Desde la neurolingüística proviene la metáfora que los hijos “vuelan” del nido. El síndrome del nido vacío se refiere a una serie de síntomas físicos y emocionales que se dan en los padres a raíz de la marcha de los hijos de casa. Teniendo en cuenta algunas reflexiones sociológicas, la descendencia del número de hijos hace que los padres actuales sean más jóvenes que en generaciones anteriores. El aumento de divorcios de esos hijos provoca una vuelta al nido que acorta la etapa de nido vacío. En el caso por ejemplo que la pareja sean abuelos, en muchas ocasiones asumen tareas de cuidados y la sensación de nido vacío se disipa considerablemente. En muchos casos esta asunción de tareas es la estrategia que toman algunas parejas como única solución viable a la gestión emocional.” Afirma la socióloga Alicia Aradilla.

¿A quién afecta el Síndrome del nido vacío? 

El síndrome del nido vacío se da en familias de distinta clase social, económica y cultural, aunque tradicionalmente se ha relacionado más con madres, que se dedican principalmente al cuidado de los hijos y se sufre cuando entran en una etapa de no saber rediseñar su vida, de necesitar ocupar su tiempo. “Diferentes estadísticas demuestran que situaciones como ser ama de casa o madre trabajadora, el nivel de estudios o nivel de relaciones sociales o actividades de ocio, influyen débilmente en la autopercepción emocional. Las emociones que predominan este nido vacío son tristeza y añoranza. La tristeza. Emoción, por cierto, que sienten por igual padres o madres. El estado emocional no guarda relación directa con indicadores sociológicos.” Añade la socióloga.

 

¿Cómo tratarlo?

Superar este síndrome pasa por transcender (mejor que “superar”, en términos neurolinguísticos) la situación y, ante todo, pasa por prestar atención a sentir y transformar la emoción, mejor también que utilizar la frase de “superar las tristeza”.

¿Qué estrategia interna es la más eficaz en esta ocasión?

A pesar de que en las conversaciones informales se habla de “tienes que superar las emociones”, neurolinguísticamente es una frase, de poca utilidad, más bien lo contrario. Alicia Aradilla tiene las claves para hablarnos de forma más eficaz:

Normalmente los progenitores tratan de consolarse emocionalmente pensando intencionalmente en los beneficios que la situación aporta a los hijos, con frases del estilo “deben hacer su vida” o “vivir su propia experiencia”. La propuesta es una neurolingüística, basada en preguntas y centrada en uno mismo, por ejemplo: En este momento ¿Qué quiero para mí? ¿Qué sueños aplazados es buen momento para realizar?

Es importante preguntarse a uno mismo en lugar de hacer preguntas a la vida.

En segundo lugar, prestar atención a la pareja, identificar en qué momento y etapa se reencuentran dos personas bien diferentes a las que eran antes de ser padres.

Identificar en que momento emocional está la pareja, aceptarlo y transformarlo es clave para fortalecerla y disfrutar del tiempo, recursos y dedicación del uno al otro.

Determinar en qué momento emocional se encuentran pasa de nuevo por revisar su lenguaje, identificarlo y enfocarlo a un lenguaje consciente y amoroso puede ser la gran diferencia entre romper la relación o fortalecerla.

“En conclusión, transcender la situación, conlleva en primer lugar aceptar y transcender la tristeza y añoranza. Como en cada momento crucial de nuestras vidas, nuestras palabras son cruciales, pues ellas nos harán volar hacia nuestros sueños o dejarnos en la frialdad de la ausencia de los hijos.” Concluye la experta.

 

 

Alicia Aradilla es socióloga, experta en neurolingüística. Existen muchos caminos para el desarrollo personal, pero el más rápido y accesible es a través de la toma de conciencia de las palabras. Ellas son la clave de nuestras creencias, valores y comportamientos. Ellas son las columnas de nuestra identidad. Ellas son el primer paso de nuestros pensamientos y actos. El lenguaje es nuestra gran diferencia como especie.

Profesional de reconocido prestigio que ofrece sus conocimientos académicos, experiencia personal y empresarial para acompañar  a personas y organizaciones en la decisión y atrevimiento de generar Felicidad mediante su lenguaje. Alicia es además autora del libro “Las palabras que nos habitan” (Ed. Uno. Barcelona 2016)  y Creadora y Directora del proyecto  CLES “Club de Lectura Empresarial Sociológico “Suéñate“. Desde 2015 hasta la actualidad.

Imágenes: Pinterest

Autor: Alba Gatell

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