Cómo detectar la infertilidad a través de sencillas pruebas

Cuando una mujer recibe un diagnóstico de infertilidad a los 35 años puede que ya sea demasiado tarde para que logre ser madre con su propio material genético.

A partir de esa edad, la cantidad de óvulos comienza a disminuir, y, no sólo eso, sino también la calidad de los mismos. No se trata sólo, pues, de un problema en torno a las posibilidades de ser madre sino también sobre la futura salud del bebé si se logra dicho embarazo.

Muchas de nuestras pacientes acuden a las clínicas no ya con 35 años sino con más para someterse a una vitrificación de óvulos,  puesto que no han encontrado todavía la pareja ideal para ser madres o no se encuentran en el momento personal y laboral óptimo. Por supuesto, existe la posibilidad de realizarse esa vitrificación. Se congelarán los óvulos , pero serán menos y, consecuentemente, también será menor la posibilidad de lograr el embarazo cuando esa paciente decida descongelarlos para implantárselos.

 

 

Así pues, la recomendación es congelar los óvulos cuando la mujer se encuentra en su época de mayor fertilidad, de los 21 a los 30, siempre, claro está, con las peculiaridades de cada paciente.

¿Qué nos puede ayudar a conocerlas? Unas sencillas pruebas de fertilidad, apenas invasivas y con resultados rápidos, tanto para vosotras como para ellos.

Un seminograma inicial permite evaluar el estado de fertilidad del varón analizando la cantidad y calidad de espermatozoides. No sólo se necesita conocer cuántos espematozoides se encuentran por cada mililitro eyaculado, sino cuántos están vivos, presentan forma normal y se desplazan en su función reproductora.

Si los resultados de esta prueba son negativos, se realiza la llamada biopsia testicular, con la que se pretende descifrar si el conducto de salida del material seminal está obstruido.

Las pruebas femeninas, por otro lado, consisten, primero, en realizar un análisis de sangre tres días después de la llegada del periodo. Esto permite conocer el  estado de la fertilidad y analizar la concentración de tres hormonas, la FSH, la LH y el estradiol, que nos informan de la reserva ovárica. Esto es, del número de óvulos y del estado en qué se encuentran para concebir.

Este estudio se complementa con una ecografía que también muestra el potencial fértil de la mujer, al mostrar los folículos antrales que indican los óvulos que quedan.

La recomendación es realizarse estas pruebas siempre que la maternidad sea un objetivo vital, puesto que muchas parejas que se enfrentan a un diagnóstico de infertilidad pasan por situaciones de duelo similares a las de la depresión.

Si tras un año de relaciones sexuales sin precauciones no llega el embarazo, es vital acudir al ginecólogo.

La Organización Mundial de la Salud achaca los altos índices de infertilidad, entre otras causas, a que las parejas dejan pasar demasiado tiempo antes de acudir al especialista.

 

Fulvia Mancini es Directora Médica de Clínicas Eva

Imágenes: Pinterest

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