¿Y si superamos el verano?

El amor de verano es un clásico del romanticismo: esa pareja que se conoce en la playa, aislados de sus entornos habituales y que al llegar el otoño tiene que, inevitablemente, separarse ¿O no?

¿Quién no recuerda esa edulcoradísima escena de Danny y Sandy enamorados en la playa al principio de “Grease”? En aquellos momentos la dulce Sandy no podía ni imaginarse que ese chico de ojos claros que tanto le gustaba era en realidad el macarra más chungo de su instituto. Y es que así son los amores de verano: la persona que conoces está de vacaciones, así como su personalidad habitual.

¿Están todos los amores de verano destinados a morir con la llegada del otoño? Pues por norma general suele ser así (el factor distancia suele ser decisivo) pero también se puede intentar alargar la relación más allá de la temporada estival, claro. “No deberíamos nunca desaprovechar la oportunidad para que una relación tan intensa se consolide, si realmente merece la pena”, sostiene la psicóloga de pareja Mila Cahue.

Ella ha elaborado para Meetic, el portal de citas online, un decálogo con unos sencillos pasos a seguir para conseguir que el amor de verano se convierta en una relación duradera. Acuérdate de cómo acabaron Danny y Sandy y confía en el poder de tu relación…

1.- Ajustar horarios. Es decir, no pretender seguir viéndose la misma cantidad de tiempo que durante las vacaciones.

2.- Ajustar actividades. Al regresar a los lugares de residencia habitual, el tiempo se ocupa de manera distinta.

3.- Ajustar expectativas. Los primeros meses de toda relación, sean vacaciones, verano o invierno, no son LA relación, ni la persona que creemos. Lo REAL empieza ahora.

4- Sorprenderse con el nuevo aspecto. Durante las vacaciones no tenemos el mismo look que durante nuestra vida habitual, pero puede ser incluso más atractivo.

5- Introducir los cambios de uno en uno. Las nuevas actividades, la nueva gente, las nuevas facetas de la personalidad que hay que conocer, mejor que se puedan digerir e integrar, poco a poco.

6- Encontrar el equilibrio entre “su vida”, “tu vida” y los momentos a solas. Compartir y poner en la balanza cuánto tiempo dedica cada uno a “sus” cosas e intentar equilibrarlo.

7- Si se habita en ciudades distintas, mantener un contacto regular. Con las nuevas tecnologías, como la Webcam, incluso se pueden organizar cenas románticas, ver películas juntos, etc.

8- Ocuparse de los asuntos propios. El otr@ no tiene ahora tanto tiempo para dedicarnos, así que es mejor estar bien ocupado el resto de los momentos que estemos sin la otra persona.

9- Mantener a raya las ideas irracionales. Los cambios no significan que “me quiera menos” o que “me vaya a dejar”, y hay que verlos como lo natural y lo que toca en esta etapa.

10- Conservar el mismo sentido del humor y estado de ánimo. No hay nada más terrorífico que el Dr. Jekyll se convierta en Mr. Hyde.

Imagen de Fanpop.com

Autor: Carmen Lopez

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