Feminismo: Vocabulario que todos deberíamos saber

El feminismo es la igualdad entre hombres y mujeres. Y sí, por obvio y evidente que te parezca la definición, todavía hay gente que confunde el término y tenemos que aguantar frases como “creo que no hay que ser ni feminista ni machista porque los extremos nunca son buenos ni para un lado ni para el otro” pronunciada por Paula Echevarría, o “olvidémonos de machismo, feminismo y su puta madre”, creación de Cristina Pedroche. Tal y como lo recoge la RAE, el feminismo “es la ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres“.

Una vez aclarado el concepto, vamos a tratar otros que están muy a la orden del día y que en muchas ocasiones, se utilizan en contextos erróneos o inapropiados. Coge una libreta y apunta estas palabras.

Sororiedad: a pesar de que se lleva usando más de cuarenta años, la RAE no cuenta con una definición para la palabra, de hecho, te redirige a “sonoridad”. La antropóloga y política mexicana Marcela Lagarde, define el concepto como “el apoyo mutuo de las mujeres para lograr el poderío de todas”.

Cultura de la violación: Según datos facilitados por el Ministerio del Interior, en España una mujer es violada cada ocho horas. Este concepto se refiere a una sociedad que permite y tolera agresiones sexuales en la que se culpabiliza a la víctima, se trivializa la violación o se piensa que si el autor es pareja de la víctima no puede considerarse como tal.

Cosificación: Según la RAE, se trata de “reducir a la condición de cosa a una persona“. Suele utilizarse en referencia a la cosificación sexual femenina que no es otra cosa que tratar a las mujeres como objetos, reduciéndolas a sus atributos sexuales y su belleza física, sin tener en cuenta su personalidad y existencia como persona.

Micromachismo: El término fue acuñado por el psicólogo argentino Luis Bonino en 1990 para describir un machismo “de baja intensidad, suave, cotidiano“. Sin embargo, numerosos teóricos, activistas y feministas defienden que el término no es del todo adecuado porque “micro” minimiza el problema.

Empoderamiento: Además de ser una de las búsquedas récord de 2016, el verbo empoderar se ha convertido en palabra clave para ayudar al progreso social en busca de la igualdad entre hombres y mujeres. Según Fundéu “hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido“. Suele utilizarse en referencia a la toma de conciencia del poder que individual y colectivamente ostentan las mujeres y que tiene que ver con la propia dignidad como personas.

Femicidio o feminicidio: Según recoge la RAE, “asesinato de una mujer por razón de su sexo“. Se trata de un crimen de odio contra mujeres o niñas por el simple hecho de serlo.

Masculinismo: movimiento que buscar la igualdad entre el hombre y la mujer, desde la perspectiva del varón.

Violencia de género VS violencia machista: Según el libro de estilo de El País, género y sexo en castellano son cosas diferentes: las personas, al contrario que las palabras, no tienen género, sino sexo. Es por eso, que hablar de violencia de género no es del todo correcto. No obstante, cuando nos referimos a violencia de género incluye tanto la violencia ejercida por parte de un hombre hacia una mujer como al revés. En cambio, la violencia machista sólo hace referencia a la ejercida por parte del hombre.

Mansplaining: esto se da cuando un hombre explica algo a una mujer y lo hace de manera condesciente porque da por hecho que sabe más que ella. El mainsplaining está muy arraigado socialmente.

Brecha de género: El Instituto Andaluz de la Mujer la define como la diferencia entre las tasas masculina y femenina en la categoría variable y se calcula restando Tasa Femenina – Tasa Masculina. Cuanto menor sea la brecha entre hombres y mujeres, más cerca estaremos de la igualdad.

Heteropatriarcado: Este término tampoco se encuentra en la RAE, pero en cambio la Fundéu sí la recoge. La define como “el sistema sociopolítico en el que el género masculino y la heterosexualidad tienen supremacía sobre otros géneros y sobre otras orientaciones sexuales”. Se trata de una evolución del concepto de patriarcado.

Androcentrismo: Es la visión del mundo que sitúa al varón como centro de todas las cosas. Por ejemplo, la lengua castellana está sujeta a una visión androcéntrica cuando utilizamos palabras en masculino para referirnos tanto a hombres como a mujeres.

Techo de cristal:  Tal y como lo define Mabel Burin, se trata de la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Es el motivo por el que en la mayoría de las empresas los puestos de responsabilidad siguen copados por hombres.

Feminazi: Se utiliza en sentido peyorativo para referirse a feministas tachadas de radicales bajo el argumento de que el feminismo no busca la igualdad entre hombres y mujeres. El término fue acuñado por el conservador Rush Limbaugh en 1992.

Hembrismo: este neologismo se emplea para definir la situación de machismo al revés, es decir, considerar a las mujeres superior a los hombres.

Sexismo: Según la RAE, discriminación de las personas por razón de sexo. Normalmente, se emplea más en el contexto de discriminación referida a la mujer.

Machismo: actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres, según la RAE. En la realidad, el machismo es suponer que las mujeres son seres inferiores a los hombres.

Misoginia: es el odio o la aversión hacia las mujeres o niñas. Su manifestación más evidente es la violencia machista.

Visto en Smoda.

Imágenes: Pinterest.

 

 

Autor: AdeleLibby51518

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