¿Tu jefe controla tu e-mail? Te explicamos en qué consiste o no la carta blanca del control

Tal como explica Elpais.com hoy mismo, según una reciente sentencia del Tribunal Supremo, las empresas pueden vigilar cómo usan sus trabajadores el correo, aunque lo tienen más difícil para leer los mensajes. ¿Sabes ya en qué consiste esta posibilidad y cuuáles son tus verdaderos derechos? Descúbrelo en Nosotras.com (y al final del artículo tienes un chiste que a unos les hará reír y a otros no tanto!
“El jefe nos ha pedido a toda la gente del departamento que le pasemos nuestras contraseñas de Windows y del correo. Dice que es para poder hacer el trabajo de uno cuando no esté por baja o lo que sea, y las va a poner a disposición de todo el departamento. ¿A alguien más le ha pasado?¿qué habéis hecho?¿me podéis señalar motivos legales para que no se pueda hacer esto?”, leemos en un foro de cuestiones jurídicas en la red.

Y prosigue: “A mí me parece una barbaridad, por un lado, habría que ver qué pasa con la ley de protección de datos, y por otro lado me suena que hay sentencias diciendo que el correo electrónico del trabajo se considera privado e inviolable. Por último, estoy pensando pedirle al jefe que por escrito me exima de responsabilidad del mal uso que se pueda hacer con mi usuario, ya que cualquiera puede utilizarlo. ¿Cómo lo veis? Muchas gracias.”

Sin duda, es un tema candente y que preocupa a partes iguales a empleados y trabajadores: a continuación te explicamos las normativas, derechos y deberes que están vigentes en la actualidad, para que no digas que nadie te avisó si…


Las empresas no tienen carta blanca a la hora de vigilar. Los delitos
que más persiguen (deslealtades graves, desvelar secretos a la competencia…) son “abstractos, lo que deja un gran margen a la interpretación, pero esto no significa que puedan entender lo que les convenga en cada momento, sino que deben valorar si las circunstancias son tan graves como para justificar una limitación de las libertades de
los empleados”, señala Javier Aparicio, de Cuatrecasas. Las compañías se mueven a menudo, pues, en terrenos pantanosos y poco claros, con el riesgo de extralimitarse en su control, con lo que eso puede suponer
legalmente para ellas.

La polémica y el miedo han saltado gracias a una reciente y de lo más preocupante sentencia del Tribunal Supremo. “Las empresas pueden fiscalizar el correo profesional de sus empleados para comprobar que cumplen con sus tareas, ver el número de mensajes que envían, con qué peso… Estos controles los suele admitir la justicia sin mayores exigencias”, explica Javier Aparicio Salom, socio del departamento de Propiedad Intelectual y Protección de Datos de Cuatrecasas.

Lo que tienen más complicado es acceder al contenido de los correos. “Sólo se pueden leer los e-mail cuando existen circunstancias graves, cuando no pueden utilizarse otros medios de investigación. La invasión de la intimidad debe ser siempre la mínima posible”, apunta Aparicio Salom. “Cualquier sistema de control tiene que ser idóneo, proporcional y necesario”, remata Javier Ribas, socio de Landwell- PricewaterhouseCoopers.

Los correos personales, inviolables

Todos estos controles afectan a las cuentas de correo profesionales, pero nunca a las personales. Éstas se encuentran protegidas de forma total por el Código Penal, al igual que una carta tradicional o el teléfono. Se trata de un medio de comunicación absolutamente privado y personal. “Cualquier intento del empresario de acceder a su contenido sin un mandato judicial será constitutivo de delito”, subraya Aparicio Salom. Y sobre otras cuestiones, como mirar tu horóscopo on-line… (sigue en la próxima página)

¿Y navegar fuera de hora está prohibido?


Controlar cómo los trabajadores usan Internet resulta más sencillo para las empresas. Basta con una monitorización permanente de la navegación para saber qué personas lo usan más y de qué manera. Los tribunales suelen entender que “esta invasión de la intimidad parece adecuada”, según Javier Aparicio, de Cuatrecasas.

El objetivo, en este caso, es cazar a los empleados menos aplicados. ¿Y qué ocurre cuando alguien se queda fuera de su horario viendo Internet?

Si la compañía permite continuar en el puesto de trabajo sin pagar horas extra, no existe ningún problema. ¿Y si lo que se queda viendo es contenido pornográfico? “Aunque puede ser socialmente rechazable, no constituye en general una actividad ilícita”, afirma Aparicio. “Cuestión distinta es si el contenido es constitutivo de un delito, como la pornografía infantil”, matiza el socio de Cuatrecasas.Más allá de que el contenido sea o no delito, Javier Ribas, de Landwell- PricewaterhouseCoopers, apunta que “la empresa también puede estar interesada en no ser consumidora de determinadas páginas para no comprometer su reputación”.

Y para terminar, una broma que a unos les hará mucaha gracias y a otros les preocupará ¿de qué equipo eres tú?

LA OFICINA EN TIEMPOS DE INTERNET

8:00 : Llego a la oficina y saludo a mi jefe.

8:02 : Enciendo el ordenador y me conecto a Internet.

8:04 – 8:40 : Leo los mails que me llegaron la noche anterior.

8:40 – 8:48 : Reenvío algunos de los mejores a la lista de correo.

8:48 – 8:50 : Reviso las cosas que tengo pendientes para hacer ese día.

8:50 – 9:50 : Navego por el web site de una revista que supuestamente sacó fotos inéditas de Jennifer López haciendo el amor con un perro.

9:50 – 10:00 : Hago un par de llamadas de trabajo.

10:00 – 11:00 : Cumplo la cita que tenía con mi última conquista en un chat.

11:00 – 11:05 : El jefe me llama para pedirme el último informe de ventas de la empresa. Dice que lo necesita en 15 minutos. Me pongo nervioso.

11:05 – 11:25 : Corro para terminar el dichoso informe en 15 minutos, cuando la idea era dedicarle al menos tres días!!!

11:25 – 11:59 : Vuelvo a entrar al chat y termino la charla que dejé inconclusa.

12:00 : Me salta un aviso en la pantalla sobre la llegada de un nuevo correo. Otro de la lista de correo.

12:01 – 12:30 : Nueva tanda de respuestas de los últimos mensajes de la mañana (valga aclarar que de los 20 que he recibido hasta ahora, 19 son personales y uno del jefe de personal de la empresa anunciando que se tomarán medidas drásticas para controlar la pérdida de tiempo de los empleados durante las horas de trabajo).

12:30 – 14:00 : Almuerzo

14:30 – 14:50 : Primera sesión de revisión del correo de la tarde.

14:50 – 15:30 : Tarde caliente: navegación interrumpida por mis páginas porno preferidas. Interrumpida por que cada vez que alguien se acerca a mi escritorio tengo que esconder mi acalorada búsqueda poniendo a funcionar una opción de emergencia que despliega cuadros estadísticos sobre toda la pantalla del computador en pocos segundos. Lo más difícil de esta táctica es controlar los banners porno que saltan sin avisar y sin parar.

16:00 : El jefe me manda llamar y me regaña por lo malo del informe que le presenté esta mañana. Me lo devuelve para presentarlo, y mejorarlo, al otro día.

16:05 – 16:35 : Ojeo el informe y lo pongo de primero en la lista de cosas que tengo pendientes por hacer. Otra tarea que queda para el siguiente día porque ahora…

6:35 – 17:00 : Participo en el foro on-line “le parece justo tener tanto trabajo?”. Tenía que hacerlo, pues es una buena forma de desahogarme sobre las injusticias que cometen las empresas hoy en día.

17:00 – 17:02 : Hago una llamada a un cliente. No está. Aparece en mi pantalla el aviso de que recibí un nuevo correo de jajachistes

17:03 – 18:03 : Sesión de intercambio de chistes, fotos, fotomontajes, colmos, las 100 razones por las que es mejor ser hombre que mujer…, relatos de la vida, etc., etc. con mis amigos. Es la parte que más disfruto de mi día, cuando ayudo a difundir esta sana costumbre del correo.

18:04 – 18:14 : Arreglo mi escritorio y me sirvo un cafecito.

18:14 – 19:00 : Busco en páginas de subastas, almacenes virtuales y cuanto sitio encuentro unas aletas para buceo que quiero comprar desde hace días y no he podido encontrar.

19:01 – 19:59 : Entro por última vez al correo. Respondo y mando nuevos mensajes para el día siguiente.

20:00 : Salgo de la oficina después de un arduo día de trabajo. ¡Es injusto que uno tenga que trabajar 12 horas al día! ¿No?

Autor: Redaccion Ociomedia

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