Testamento: la información básica para evitar conflictos

 Los testamentos son motivo constante de consulta en los despachos de abogados. Aunque se habla mucho sobre ellos en los medios de comunicación cuando fallece algún personaje famoso, lo cierto es que existe bastante desconocimiento en torno a sus mecanismos. Esta ignorancia de las figuras legales básicas que participan en el proceso, así como de las fórmulas que la rigen es la que, en muchas ocasiones, suele dar lugar a disputas y conflictos.

La esencia de un testamento es respetar la última decisión del fallecido y, por lo tanto, que el traspaso de sus bienes se realice siempre según su voluntad. Cuanto más preciso sea el testamento menor riesgo de conflicto habrá entre los posibles herederos. Ahora bien, resulta imposible evitar al 100% el conflicto, pues depende en exclusiva de personas que intervienen en la sucesión.

Para contribuir a un mejor clima en el reparto de la herencia y para que se lleve a cabo la última voluntad del fallecido, existen varias figuras importantísimas que intervienen en el proceso. Su función es la de evitar que una familia se vea sumida en una larga disputa que puede llevar años en los tribunales.

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¿Quién ayuda a la familia en el proceso de herencia?

El albacea y el contador partidor: son dos personas que pueden ser designados por el testador en su testamento, siendo habitualmente una persona de su confianza, como, por ejemplo, el abogado de la familia. Su función es de hacer cumplir la voluntad del causante, en el primer caso, y de proceder al reparto de conformidad con sus deseos, en el segundo.

Otra figura importante es el abogado que designen los herederos para proceder a la gestión de la adjudicación de la herencia y resto de trámites a llevar a cabo. No resulta estrictamente necesario, pero, como es sabido, el asesoramiento legal acaba siendo clave, sobre todo en casos de grandes fortunas, en las que, además, intervienen otros factores como gestión y abono de impuestos. En caso de que el conflicto sea inevitable, la intervención de este profesional será obligatoria para poder acudir a los tribunales en reclamación de los derechos hereditarios.

Los casos más conocidos por la Opinión Pública son las reclamaciones de bienes no citados expresamente en el testamento, pero que tienen un fuerte valor sentimental para los descendientes de la persona desaparecida. Recordemos el caso de los enseres taurinos del matador Francisco Rivera, Paquirri, por los que sus hijos litigaron durante años en los tribunales.

En estos supuestos, resulta fundamental acreditar la existencia del bien en conflicto, pues es habitual que existan bienes de valor emocional (como joyas, cuadros…) de los que no queda constancia de su adquisición y que, de no ser posible acreditar su propiedad, serán imposibles de reclamar al que ostente la posesión de los mismos.

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Modelos básicos de testamento

De todo esto se deduce que cuánto más preciso en cuanto a bienes y plazos sea el testamento será mejor para todas las partes. No hay que esperar a ser muy mayor para hacerlo. Las últimas voluntades deben quedar recogidas en cuanto alguien posea bienes.

El testamento habitual es el que se realiza a favor de los hijos a partes iguales y estableciendo el usufructo vitalicia sobre el total de los bienes del testador a favor del cónyuge. Una vez que fallezca el cónyuge viudo, los hijos ostentarán la propiedad plena del matrimonio. No obstante, se suele determinar una cláusula especial, denominada cautela socini, por la que si los hijos reclaman su parte en vida del viudo, sin respetar el usufructo del mismo, son penalizados obteniendo única y exclusivamente la legítima estricta que le corresponde por ley, reduciendo de este modo sus derechos hereditarios.

Otro caso que puede presentar problemas es el del matrimonio sin hijos, puesto que, aunque ocurre igual que en el supuesto anterior, el viudo hereda el derecho al usufructo, éste debe repartir la herencia con los ascendientes del finado, quienes se erigen como herederos forzosos del fallecido.

Si una persona quiere favorecer en vida a un hijo por el motivo que sea, bien por enfermedad o porque le consideran desprotegido o en inferioridad de condiciones, puede hacerlo, pero, salvo que lo especifiquen, lo heredado quedará descontado del total final de la herencia.

Por otro lado, también se puede desheredar a un descendiente por malos tratos, abandono, violencia o conductas similares, pero para que dicha desheredación no pueda ser impugnada es preciso que se pueda acreditar fehacientemente la existencia del motivo que la provoca.

En cualquier caso, y para evitar complicaciones en la herencia una vez fallecida una persona, es recomendable el asesoramiento por un abogado experto en la materia al momento de efectuar el testamento.

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Alejandra García es abogada de Le Morne Brabant Abogados

Madrid – Valencia- Alicante

 

 

 

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