Seducción: el ansia de dependencia en la pareja

Hay personas que necesitan sentirse necesitadas y aceptadas por el resto en unos niveles superiores a lo habitual. Este comportamiento se acentúa en sus relaciones de pareja, en las que actúan casi como progenitores de su compañero o compañero, buscando que el otro dependa de ellos ¿Te sientes reflejada?

Que todos buscamos sentirnos necesitados por nuestra pareja es una realidad, pero hasta cierto punto. Existe una diferencia entre esa necesidad movida por la pasión y el amor y la necesidad de dependencia total y absoluta (una especie de “sin ti me muero” literal). Existen personas que se relacionan así cónsul pareja: intentando hacerlo todo por el otro, doblegarse de tal manera que al final la persona no pueda sobrevivir sin su presencia. Pero eso nunca es así, claro.

Nadie es imprescindible y por mucho que duela la ausencia de otra persona, todos podemos sobrevivir a ello (es la historia de la humanidad). Así que intentar convertirse en imprescindible para otra persona es una batalla perdida desde el principio, además de un problema para ambos miembros de la pareja.

Hay que tener en claros unos cuantos conceptos que a veces se confunden y hacen que desdibujemos los roles: en la pareja, los miembros son iguales. Ninguno tiene por qué proteger al otro o comportarse de manera paternal o maternal. Obviamente hay que cuidar de la otra persona y preocuparse por ella, pero no intentar suplantar el papel de su padre o su madre para que nos necesite.

¿Cómo se si me estoy comportando de esta manera?

No le dejas hacer nada en casa: tú limpias, cocinas, te encargas de las facturas, arreglas los electrodomésticos, haces la compra… Y tu pareja pasa completamente de todo y ha llegado a dar por hecho que es normal que tú te encargues de todo.

Te enfadas si no te pide permiso para hacer algo o para tomar alguna decisión. Es normal que os consultéis las cosas, pero las personas pueden continuar teniendo autonomía dentro de la pareja.

Nunca dices que no. Asumes que te toca sacrificarte por la otra persona (lo cual le dejas muy claro) pero tú acabas haciendo lo que sea, aunque no quieras.

-Le reprochas cosas y le haces chantaje emocional si no responde cómo tú crees que debería de hacerlo. Tampoco tienes demasiado en cuenta su opinión.

-Le organizas la agenda, estás siempre pendiente de todo: sus citas del médico, del trabajo, sus obligaciones familiares o los cumpleaños de sus amigos. Poco a poco te has ido convirtiendo en su ayudante, más que en su pareja.

Si te reconoces en este tipo de comportamientos, intenta rectificarlos poco a poco. Háblalo con tu pareja y que te ayude a cambiar esas actitudes que, al final, no os benefician a ninguno de los 2.

Imagen de “Blue Valentine”.

Autor: Carmen Lopez

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *